Por Patricio Beltrami
NdR: Este artículo contiene spoilers.
Después de Remember it, X-Men ’97 necesariamente debía bajar un cambio para procesar los acontecimientos que rodearon la destrucción de Genosha. Ante las bajas sufridas, el sexto episodio marcó el regreso de los líderes de los X-Men: Tormenta y Charles Xavier. Asimismo, parece que los creativos aprendieron de la fallida experiencia de Motendo / Lifedeath – Part 1, por lo que este capítulo no trascurrió como dos historias separadas, sino que los hechos en la Tierra y en el espacio se alternaron constantemente hasta arribar a un mismo final. Más allá de eso, el episodio está lejos de lo mejor de la temporada. Escrito por Charley Feldman y dirigido por Chase Conley, Lifedeath – Part 2 arranca en algún lugar del cosmos, donde las fuerzas del Imperio Shi’ar atacan una nave kree para continuar su conquista del cosmos. Sin embargo, un mensaje de la emperatriz Lilandra interrumpe la ofensiva de su hermana Deathbird, quien debe regresar a su mundo para presenciar un anuncio especial. Ante la corte y el pueblo, la monarca revela que su futuro esposo será Charles Xavier, vivo y de pie gracias al exoesqueleto. Un año después de su muerte en la Tierra, aparece curado por la tecnología Shi’ar y en pareja. A pesar de que esta raza odia a los terrícolas y mutantes, Lilandra desea que el Profesor use sus dones para educar a kree una vez que se unan al imperio. Sin embargo, Deathbird exige que, para demostrar su lealtad a los Shi’ar, Xavier debe borrar todos sus recuerdos humanos, incluyendo a los X-Men. Cuando Charles estaba a punto de acceder al pedido por amor a Lilandra, finalmente rechaza y desata una guerra civil entre las hermanas. En medio del caos, el telépata usa sus poderes para controlar las mentes de los líderes del imperio y, literalmente, dictar una clase de tolerancia para evitar la guerra entre Shi’ar y detener la conquista del cosmos. Mientras tanto, El Adversario acecha a Tormenta mientras asiste a un moribundo Forge. Lejos del impacto que había provocado su aparición, el demonio gigante con forma de ave explica que se alimenta del miedo de sus víctimas. A punto de morir por haber soñado con una vida sin poder, Forge usa magia para salvar a Ororo. Reconciliados, parten a caballo hacia el desierto en busca de un cactus para curar la herida de Forge antes de que el veneno llegue a su corazón. Pero mientras Tormenta se abre camino por los túneles de una mina abandonada, El Adversario reaparece para matarla. En ese momento la mutante recupera sus poderes tras vencer sus miedos. Luego de una bella secuencia de vuelo donde demuestra el control sobre todos los elementos, Tormenta derrota a El Adversario y salva a Forge. En el cierre confluyen las dos tramas de Lifedeath – Part 2. En la Tierra, Tormenta observa la destrucción de Genosha por televisión mientras que la clase magistral de Xavier es interrumpida con las revelaciones sobre la masacre mutante. Inmediatamente, el Profesor decide abandonar a su amada Lilandra y renunciar a una posible paz intergaláctica para regresar a su hogar junto a los X-Men. A manera de epílogo, se observa a Bolivar Trask huyendo de alguien en un pueblo abandonado. Allí, el padre de los centinelas revela que había entregado el molde maestro para que se concretara el genocidio mutante en Genosha. Ante el pedido de Trask para que termine con su vida, en las sombras el villano le advierte que ese ataque sólo fue el primer paso de su plan. En ese momento, Mr. Sinister se revela como el autor intelectual de la matanza. Apenas correcto y previsible, Lifedeath – Part 2 posee una narrativa más similar a lo que históricamente había presentado X-Men. Si bien ambas tramas están bien integradas al capítulo, ninguna resulta particularmente interesante y atractiva y, además, carecen de épica y/o heroísmo en los momentos de resolución. En ese sentido, resulta difícil empatizar con las parejas de Xavier y Tormenta, ya que ambas relaciones se construyeron fuera de escena a través de extensas elipsis. Todo lo contrario a la tragedia de Rogue y Gambito, cuya honestidad y potencia narrativa rompió el corazón de los mutantes, los humanos y de todos los espectadores.
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