Por Mex Faliero
Arnold es el relato de un optimista. Es que Arnold Schwarzenegger llegó a la cima en todo lo que se propuso: el fisicoculturismo, el cine y la política. Y no es que Schwarzenegger nació en cuna de oro o tuvo contactos que le abrieron el camino, más buen lo suyo fue la autorrealización, el hombre que se hizo a sí mismo, el self-made man, un tropo habitual de la historia estadounidense. Estados Unidos, el país que Arnold admiraba desde su Austria natal y donde finalmente se convertiría en quien es. Porque Arnold es, además, la historia de un norteamericano. Desde el acercamiento al optimista, esta miniserie documental dirigida por Lesley Chilcott puede ser un poco incómoda: Pocas personas han podido vivir la vida de Schwarzenegger; no sólo esa vida, sino esa forma de ascenso personal. Y la miniserie es inteligente en la manera de contar eso, incluso desde el póster: Arnold, el hombre dividido en tres, el deportista, el héroe de acción y el ciudadano que trabaja para su comunidad. Hay algo divertido en el relato que el propio actor hace de sí mismo; Arnold parece conocer sus limitaciones en todos los ámbitos, pero también sus fortalezas. Un poco con la energía de un gurú, el protagonista de Terminator habla de una visión y metaforiza con la actividad del alpinista: “Subí a esta cima, ahora veo aquella y quiero subirla también”. Chilcott no se esfuerza demasiado, sabe que le alcanza con tenerlo a Arnold contándose a sí mismo, aunque suma unas molestas dramatizaciones. Y testimonios que son relevantes (están James Cameron, Jamie Lee Curtis, Danny DeVito, Linda Hamilton, Sylvester Stallone, Ivan Reitman), aunque la intervención de cada uno resulta demasiado escueta. Arnold es una sobreabundancia de Schwarzenegger, pero tiene la virtud de lograr que el personaje sea poco molesto. Más bien todo lo contrario, se adivina en el actor un buen generador de grupos, algo que posiblemente haya aprendido de la camaradería de los tiempos del deporte. Una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: Fue el mismo Schwarzenegger el que pidió que Jamie Lee Curtis aparezca en los créditos ante de los títulos de Mentiras verdaderas. Ese gesto, una tontería a simple vista pero algo poco común entre las estrellas, demuestra un poco esa conciencia que el propio Arnold demuestra como artista: Ponerse los proyectos al hombro, promocionarlos, estar atento a todas las variables de un laburo. La mayor virtud de esta miniserie documental es mostrarnos un personaje mucho más atractivo de lo que pensamos en un primer momento.
NdR: Los tres episodios de Arnold están disponibles en la plataforma Netflix.
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