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Turno de día

Título original: Day shift
Origen: EE.UU.
Dirección: J.J. Perry
Guión: Tyler Tice, Shay Hatten
Intérpretes: Jamie Foxx, Dave Franco, Natasha Liu Bordizzo, Meagan Good, Karla Souza, Steve Howey, Scott Adkins, Oliver Masucci, Snoop Dogg, Eric Lange, Peter Stormare, Zion Broadnax, Danielle Kennedy, Shai Debroux, J.C. Wendel, Massi Furlan
Fotografía: Toby Oliver
Montaje: Paul Harb
Música: Tyler Bates
Duración: 113 minutos
Año: 2022
Plataforma: Netflix


5 puntos


UNA CACERÍA DEMASIADO RUTINARIA

Por Rodrigo Seijas

(@rodma28)

La primera secuencia de Turno de día es tan simple como potente: lo vemos a Bud (Jamie Foxx) haciendo lo que parece ser el simple trabajo de limpiador de piscinas, para luego darnos cuenta de que no es un simple laburante. Pronto él irrumpirá en un hogar vecino, donde se revelará como un cazador de vampiros, a los que combatirá y exterminará con singular destreza. En apenas unos minutos, la película de J.J. Perry se encarga de presentar a su protagonista, pero también a un universo que luce tan caricaturesco en su violencia como vibrante en sus posibilidades.

Pero esos primeros minutos son por lejos los más lúcidos de Turno de día, aunque su primera mitad no deja de ser atractiva. Allí nos va quedando claro que Bud anda con severos problemas económicos y que en el lapso de apenas una semana debe juntar el dinero suficiente para pagar la cuota escolar y el arreglo dental de su hija. También que está separado de su esposa, quien incluso está pensando en mudarse. Y que en ese Valle de San Fernando que él habita, los vampiros están siempre acechando, divididos en razas y hasta hay todo un negocio alrededor de su caza, que incluye un Sindicato con normas y procedimientos, y del cual Bud ha sido expulsado por mal comportamiento. Dentro de ese submundo plagado de reglas, mitos, héroes y villanos, es que Bud terminará enfrentado casi involuntariamente contra una poderosa vampira (Karla Souza) y solo con la ayuda de un puñado de aliados circunstanciales, entre ellos un veterano cazador (Snoop Dogg) y un inexperto empleado del Sindicato (Dave Franco) puesto a controlarlo.

Si la presentación general de ese escenario ficticio es donde la película se muestra cómoda y eficiente, distinto es cuando debe delinear los conflictos particulares de los personajes, que son diminutos en relación con el contexto que habitan y lo que pedía la narración. En especial en la confrontación de Bud con su deslucida antagonista, cuyos motivos son apenas insinuados -nunca nos queda muy claro cuánto poder tiene y cómo piensa concretar sus ansias de dominio- y jamás consigue salir de lo estereotípico. Algo similar sucede con los tonos que maneja el relato: si los pasajes de acción son disparatados, divertidos y hasta originales desde lo sanguinario, los momentos de comedia -en especial los correspondientes al personaje de Franco- son entre forzados y deslucidos.

Todo eso lleva a que la propuesta de Turno de día se vaya deshilachando, hasta arribar a un cierre desprolijo y apurado, con resoluciones entre facilistas y gritonas. Allí -justo cuando más deberían conectar con el espectador-, dejan de importar cabalmente los personajes y todo se hace demasiado rutinario. Lo que queda entonces es un film que insinúa una estructura grande -quizás a completar en hipotéticas y futuras entregas-, pero cuya puesta en forma termina siendo pequeña, ya que nunca va más allá de una superficie algo juguetona, aunque también previsible.


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