Por Patricio Beltrami
Terminó el conflicto legal que habían mantenido Scarlett Johansson y Disney. Si bien los detalles del acuerdo económico no trascendieron a la prensa, las partes lograron un rápido entendimiento para clausurar el litigio. Tanto la actriz como el conglomerado emitieron comunicados no solo para confirmar públicamente su conformidad con la resolución de la contienda, sino que también expresaron intenciones de volver a colaborar en futuros proyectos. El tiempo dirá si se trata de una mera formalidad o, en tal caso, si el convenio también incluye la participación de Johansson en alguna producción audiovisual de la compañía.
Meses antes del estreno de Viuda Negra, Disney confirmó que la película llegaría simultáneamente a cines y streaming. Por entonces, el rebrote de COVID-19 en el hemisferio norte había provocado una nueva ola de reprogramaciones y suspensiones por tiempo indeterminado en materia de estrenos cinematográficos. En ese contexto, los ejecutivos decidieron respetar el calendario de lanzamientos de los nuevos films del Universo Cinematográfico Marvel (MCU). Sin embargo, establecieron que el primer estreno al mismo tiempo integraría el catálogo de Disney+ para atenuar la baja recaudación que se obtendría en un mundo plagado de salas aún cerradas o con aforos reducidos al 50%.
Particularmente, la cúpula de Marvel Studios se había expresado en contra de que los lanzamientos cinematográficos no tuvieran exclusividad en las salas. En tanto, la protagonista, productora ejecutiva y una de las principales impulsoras del proyecto, permaneció en silencio hasta finales de julio. En ese momento se revelaron las bajas cifras de recaudación y, en contraste, el buen rendimiento que tenía la película en streaming bajo el formato alquiler. De esta manera, la decisión unilateral de Disney había provocado que Johansson dejara de percibir ganancias por decenas de millones de dólares atadas a la recaudación del estreno exclusivo en cines.
A raíz de ello, los abogados de la actriz demandaron a la compañía por haberse beneficiado económicamente con el estreno mixto de Viuda Negra y, además, exigieron el pago de 50 millones de dólares como compensación por la determinación unilateral que había originado esta situación. Frente a la conmoción que se produjo una vez que la noticia había trascendido públicamente, los ejecutivos y abogados de Disney buscaron descalificar a Johansson, poniendo en duda su integridad. Incluso, revelaron que ya le habían pagado 20 millones por su interpretación. En cuestión de horas, numerosas organizaciones de la industria audiovisual y movimientos feministas se pronunciaron en favor de la actriz y, a su vez, cargaron duramente contra la posición que había adoptado el conglomerado. Por entonces, no se veía otra salida que la continuidad del conflicto en los tribunales estadounidenses.
Pero días atrás ambas partes finalmente anunciaron que habían arribado a un acuerdo y, aunque parecía imposible, también ratificaron la intención de volver a compartir futuros proyectos audiovisuales. En este marco, seguramente Johansson se haya asegurado el ingreso de una suma acorde a sus pretensiones. Por su parte, Disney contuvo las repercusiones negativas por los ataques contra la estrella y, además, evitó que este litigio sentara un serio precedente legal de cara a la negociación de contratos y de las ganancias de actores y productores por las recaudaciones. Así, la magnitud que había alcanzado este conflicto durante sus primeras semanas a partir de la guerra de declaraciones y comunicados cruzados se diluyó rápidamente y, en cuestión de meses, acabó como una anécdota sobre el reparto de la torta en épocas de crisis. Aquí no ha pasado nada.
