Por Mex Faliero
La noticia se conoció hace unos días y pasó un poco desapercibida. Resulta que la aplicación de plataforma streaming Netflix en Android está probando una nueva opción llamada “solo audio”, que es presentada como “útil para quienes tengan que hacer otras tareas y no puedan estar pendientes de la pantalla”. Similar al podcast, a través de este servicio el espectador ya dejará de ser espectador parar ser apenas oyente de -póngale- la narración de tres horas de El irlandés. Si este año de pandemia y aislamiento hirió de muerte el orgullo de los que pensamos que el cine debe ser disfrutado en el cine, Netflix avanza con algo más profundo aún: el cine ya no solo no se puede ver en el cine, ni siquiera se debe mirar en el hogar. Con escucharlo alcanza, total las imágenes son algo subsidiario e innecesario. Quienes alertan sobre la muerte del cine desde hace décadas, podrán asegurar que ellos ya habían dicho que las imágenes eran cada vez más impersonales; esta sería la comprobación definitiva. Digamos que para Netflix las series o las películas se parecen a la radio, más precisamente a las radionovelas. Que además desde la plataforma se diga que esta función sirve para “que los usuarios ahorren datos móviles y batería en el teléfono” ponen al cine como un gasto innecesario, incluso como algo menos importante que la batería del celular. Que Netflix además se preocupe en contentar al espectador que pone algo de fondo mientras hace otras cosas es algo definitivamente de lo más servil y funcional. Algunos dirán que eso ya se sabía, pero esta es la confirmación empírica. A esta altura uno se pregunta no solo si en algún momento volveremos a meternos en una sala cine, sino si volveremos a ver algo de vida en la pantalla o todo será un sucedáneo de narraciones estériles mientras hacemos cosas más interesantes como chequear el celular a ver si tenemos un fav nuevo en Instagram.
