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El legado de Pantera Negra

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

A los 43 años, Chadwick Boseman murió el pasado viernes a causa del cáncer de colón que había padecido desde 2016. A lo largo de su carrera interpretó a tres figuras trascendentales para la cultura negra de los Estados Unidos: el beisbolista Jackie Robinson, el juez de la Corte Suprema, Thurgood Marshall y el músico James Brown. El compromiso de Boseman con la reivindicación y la defensa de los derechos de los afroamericanos quedó plasmado en los artículos que se publicaron durante las últimas jornadas en todo el mundo. Sin embargo, su incursión en el Universo Cinematográfico Marvel (MCU) fue lo que provocó que realmente marcara una diferencia.

Desde su presentación en sociedad, Marvel le dio a Pantera Negra un espacio preponderante dentro de su estructura. La irrupción de T’Challa en Capitán América: Civil War fue concebida como la tercera posición en el conflicto que encarnaron Iron Man y Capitán América. Sin embargo, simplemente se trató del movimiento inicial para el desarrollo de la futura trilogía de Pantera Negra y, en consecuencia, de su inclusión en las últimas dos películas de Avengers: Infinity War y Endgame. Incluso, se había confirmado que la secuela de la saga individual se estrenaría en 2022 (tendrá su lógica reprogramación a raíz de la muerte del actor y de la pandemia). También, trascendió que Boseman ya había grabado los diálogos en la participación del personaje en la producción animada, What if…, que se estrenará en 2021 en Disney +.

El tiempo y Kevin Feige dirán qué ocurrirá con el superhéroe dentro del MCU (no es momento de realizar conjeturas al respecto). Más allá de la opinión sobre los resultados artísticos, el impacto cultural de la versión cinematográfica de Pantera Negra es indiscutible. Este factor no se limita únicamente al éxito económico del film, ya que es la quinta película de la Saga del Infinito que más dinero recaudó en todo el mundo (solo la superan las cuatro películas de Avengers). Tampoco entrará en esta ecuación la nominación a mejor película en los Premios Oscar de 2019, aunque esta decisión podría ser una consecuencia de este fenómeno.

Históricamente azotada por la discriminación y la violencia, la comunidad afroamericana de los Estados Unidos profundizó sus reclamos en pos de la igualdad y el respeto de sus derechos durante la última década. Incluso, los recientes momentos de mayor tensión se vincularon con los episodios de represión policial que terminaron en decenas muertes. En ese contexto, algunas figuras comenzaron a representar esta lucha en público. Particularmente, esta osadía generó grandes perjuicios a los precursores de este movimiento, como a Colin Kaepernick, quien terminó marginado del fútbol americano profesional por haberse arrodillado en protesta frente a las cámaras por el aumento de los crímenes raciales mientras sonaba el himno nacional (NdR: ocurrió durante el segundo mandato de Barack Obama).

No obstante, el sacrificio de Kaepernick no resultó en vano. El aumento de hechos de violencia institucional contra ciudadanos negros en la presidencia de Donald Trump provocó que este movimiento no solo creciera a nivel popular, sino que también encontrara anclaje en la industria audiovisual e, incluso, en producciones para cine y streaming. Y si bien en 2018 Spike Lee presentó una (burda) denuncia contra la discriminación en BlacKKKlansman, la más efectiva reivindicación de la cultura negra llegaría de la mano de Marvel y Disney con Pantera Negra.

Pese a que el relato apuntaba a la defensa de las estructuras de poder real en la ficticia Wakanda, también representó una celebración de la herencia africana y las raíces de la comunidad afroamericana. En este marco, sobresalieron la música, los rituales, los colores, el respeto a las tradiciones y la comunión entre diferentes tribus ante una nación o una deidad. Más allá del conflicto real, las escenas de acción y los guiños al resto del Universo Marvel, Pantera Negra se convirtió en el primer superhéroe africano en protagonizar una película del género. Otro punto que impulsó el reconocimiento del film es que la historia tuvo anclaje en temáticas que afectan a la comunidad negra en Estados Unidos, como la marginación social y su impacto en los niños y adolescentes que habitan en los barrios populares.

Esta mezcla provocó que el personaje y la película no solo fueran ampliamente aceptados por el público, sino que millones de espectadores inmediatamente adoptaron señas referidas a la producción. De esta manera, el cruce de brazos sobre el pecho trascendió la pantalla para finalmente incorporarse al repertorio de señas vinculadas con la reivindicación de la cultura afroamericana. Incluso, el propio Boseman respondía incansablemente con este gesto en apariciones públicas ante el requerimiento de los jóvenes admiradores. Al mismo tiempo, personalidades de distintas nacionalidades se apropiaron de este símbolo, ya no en homenaje al superhéroe o al intérprete, sino como emblema de la lucha de la comunidad negra.

En las vísperas de la muerte de Boseman se produjeron dos hechos altamente significativos. Por un lado, los habitantes de Kenosha (Wisconsin) se lanzaron a las calles para protestar contra el ataque de un grupo de policías a Jacob Blake, quien recibió siete tiros por la espalda. A consecuencia de ese episodio, las franquicias de la NBA paralizaron los play-off durante tres días y estuvieron a punto de decretar la suspensión de la temporada 2019-2020. Horas después, deportistas de diversas disciplinas, dentro y fuera de Estados Unidos, se plegaron al reclamo contra la violencia racial. El fallecimiento del actor representó el último golpe para la comunidad negra. Sin embargo, inmediatamente se iniciaron los homenajes a su vida, obra y contribución al arte y a la defensa de los derechos de los afroamericanos. El legado de Pantera Negra trascendió ampliamente a Universo Marvel y al cine, todo gracias al compromiso de Chadwick Boseman con sus valores, sus raíces y su gente.

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