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Ava

Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Tate Taylor
Guión: Matthew Newton
Intérpretes: Jessica Chastain, Colin Farrell, John Malkovich, Common, Geena Davis, Jess Weixler, Joan Chen, Adam Desautels, Arthur Hiou, Christopher J. Domig, Ian Dylan Hunt, Scott Sederquist, Diana Silvers
Fotografía: Stephen Goldblatt
Montaje: Zach Staenberg
Música: Bear McCreary
Duración: 96 minutos
Año: 2020


4 puntos


LA AGENTE MENOS CREÍBLE

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Ava es de esas películas que no funcionan casi desde el primer minuto: no sucede muy a menudo, pero cuando sucede es como una epifanía tortuosa que nos lleva a pensar inmediatamente que nada de lo que pase de ahí en adelante nos importará demasiado. En la primera escena (que cuenta con una suerte de cameo de Ioan Gruffudd) la protagonista se tiene que encargar de eliminar su primer objetivo: ahí conocemos sus procedimientos, también una suerte de talón de Aquiles en su forma de involucrarse en sus “trabajos” y que alguien la está espiando. ¿Cuál es el problema con esta larga secuencia? Que nada resulta creíble, un problema de verosímil que tiene la película de Tate Taylor y que se extenderá al resto de sus 96 minutos. A partir de ahí, salvo por la solidez de un elenco con oficio que sostiene hasta lo imposible, Ava fallará en cada uno de sus intentos.

No es difícil imaginar las fuentes en las que abreva la película: acción seca y violenta a lo John Wick con el thriller intimista de la saga Bourne. Ava (Jessica Chastain) es una agente que trabaja para una misteriosa pyme dedicada a la eliminación de diversos objetivos. Ella responde a Duke (John Malkovich), una suerte de mentor que a su vez tiene que lidiar con Simon (Colin Farrell), el mandamás de todo el asunto, que no está confiando demasiado en la pobre Ava. Esas dudas sobre la protagonista son las que generan la tensión respecto de lealtades y traiciones varias. Sin embargo, Ava lidia además con una vida personal complicada, una relación tirante con su madre, su hermana y su cuñado, para colmo de males ex pareja de ella. La tensión entre lo laboral y lo personal es un conflicto habitual del cine de acción y del policial, y de hecho los dos ejemplos citados al comienzo de este párrafo son buenas formas de entender la manera en que el cine de acción puede integrar conflictos más espesos. Pero como decíamos, el problema de Ava es que carece de un verosímil que sostenga todo: aquellas están filmadas por gente que entiende dónde está lo importante. Nada resulta creíble, ni los problemas familiares, ni el rol de heroína torturada, ni mucho menos la acción. Si Ava es una criminal temible, lamentablemente Chastain nunca luce lo amenazante que debiera. Y las pésimas coreografías la dejan en evidencia. Sin dudas el problemas es Taylor, que ya había demostrado su desconocimiento de los códigos del thriller en la aburridísima La chica del tren y acá decididamente no sabe más que simular escenas de acción.

Lo curioso de la película es que entre su débil flirteo con la acción y conflictos familiares cercanos a un melodrama berreta (ahí había un componente ridículo que nadie se dio cuenta de explotar) se termina armando algo. Y así es como se llega a una última secuencia, con Chastain y Farrell moliéndose a palos en la habitación de un hotel, que funciona no solo porque está bien narrada desde lo físico y lo espacial, y tiene humor, sino porque además los personajes comienzan a tener su peso y nos importa lo que les pase. Eso incluye un corte final que deja la acción en suspenso. Así las cosas, Ava termina siendo el borrador de una posible buena secuela.

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