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Misión submarino

Título original: Hunter Killer
Origen: EE.UU. / Reino Unido / China
Dirección: Donovan Marsh
Guión: Arne Schmidt y Jamie Moss, basado en la novela de George Wallace y Don Keith
Intérpretes: Gerard Butler, Gary Oldman, Colin Stinton, Adam James, Corey Johnson, Carter MacIntyre, Shane Taylor, Mikey Collins, Will Attenborough, Kieron Bimpson, Common, Henry Goodman, Linda Cardellini, Toby Stephens, Alexander Diachenko, Yuri Kolokolnikov, Igor Jijikine, Michael Gor, Michael Nyqvist
Fotografía: Tom Marais
Montaje: Michael J. Duthie
Música: Trevor Morris  
Duración: 122 minutos
Año: 2018


4 puntos


REJUNTE GENÉRICO

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

Las películas situadas primariamente en submarinos constituyen a esta altura todo un sub-género dentro del paraguas bélico y hasta directamente político, que puede llegar a ser sumamente disfrutable. Ahí tenemos muy buenos ejemplos como El barco, La caza al Octubre Rojo o Marea roja. Sin embargo, comporta riesgos muchas veces vinculados a la síntesis narrativa y el desarrollo argumental. Misión submarino es un caso testigo, porque la nave sumergible es apenas un escenario más dentro de un relato marcado por la dispersión.

El film de Donovan Marsh intenta retomar algunos miedos típicos de la Guerra Fría, planteando una situación donde el Presidente ruso es traicionado y secuestrado por su propio Ministro de Defensa, quien busca volver a los tiempos de la gran Madre Rusia, lo que implica desatar un conflicto bélico a gran escala con los Estados Unidos. Para rescatar al pobre primer mandatario (que es una especie de versión antagónica de Vladimir Putin), el capitán de un submarino estadounidense (Gerard Butler) deberá aliarse con una unidad de Navy SEALs y hasta un capitán de un submarino ruso (Michael Nyqvist). Mientras, en territorio estadounidense, diversas autoridades políticas y militares debaten qué hacer con una situación donde cualquier movimiento equivocado puede llevar al caos.

Si la premisa de la película luce un tanto enredada y hasta un poco desactualizada (aunque teniendo en cuenta los actuales roces de la administración Trump con Rusia y China, no deja de tener una cierta lógica), la puesta en escena no hace demasiado para remediarlo, y no solo porque todos los rusos hablan en inglés o porque gran parte del elenco es de origen británico. El film va de un lado para otro, con unos cuantos baches argumentales y varias decisiones arbitrarias (toda la parte del escape y el giro del final son difíciles de justificar), aunque eso podría compensarse si hubiera personajes atractivos. Pero no, Misión submarino está repleta de estereotipos que atrasan décadas y que pueden ser descriptos con un par de palabras: el capitán sin antecedentes pero rápidamente capaz; el militar leal a su país; el militar traidor; el Presidente bueno; la funcionaria medida y equilibrada; el funcionario que quiere irse a los bifes con el país rival a la primera de cambio; y así sucesivamente, porque no hay nadie con un desarrollo relevante.

Misión submarino es un film irrelevante y rutinario, con apenas un puñado de secuencias bien trabajadas desde la tensión (la entrada del submarino estadounidense en territorio ruso, atravesando toda clase de obstáculos), pero que no consigue salirse de lo ya visto y al que le sobran nombres en el reparto. Sus múltiples subtramas y capas genéricas atentan contra la historia central y la condenan a una catarata de lugares comunes. Sin ser una catástrofe, es fácilmente olvidable.

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