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Tentaciones

tentaciones1Título original: Temptation: Confessions of a Marriage Counselor
Origen: EE.UU.
Dirección: Tyler Perry
Guión: Tyler Perry, sobre su propia obra teatral
Intérpretes: Jurnee Smollett-Bell, Lance Gross, Kim Kardashian West, Vanessa Williams, Robbie Jones, Renée Taylor, Ella Joyce, Brandy Norwood, Jim Adams, Alvin Aki, Sidney Baxley, Renee Ford Clark, Candice Coke
Fotografía: Alexander Gruszynski
Montaje: Maysie Hoy
Música: Aaron Zigman
Duración: 11 minutos
Año: 2013
Compañía editora: TVE


2 puntos


El displacer del matrimonio

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

Tentaciones2Tyler Perry supo estar magnífico en Perdida, aunque lo favorecía el hecho de que su personaje, Tanner Bolt, era memorable: un abogado que se sabía todos los trucos del oficio y que observaba buena parte de los acontecimientos con un distanciamiento delicioso, que se resumía en esa frase impiadosa que le tiraba a Ben Affleck -“lo juro, ustedes dos son la gente más enferma que he conocido y yo me especializo en lo enfermo”-. Lo cierto es que uno desearía que el Perry real, ese que se dedica no sólo a la actuación sino también a la dirección, la producción y el guión, demostrara aunque sea la décima parte de la perspicacia e inteligencia de Bolt. Viendo Tentaciones, pareciera estar muy pero muy lejos de eso.

Basada en una obra teatral del propio Terry (que debe ser insufrible), ya desde el arranque Tentaciones parece una mala película de Hallmark, con una puesta en escena televisiva en extremo -no hay un solo plano que respire algo parecido al cine-, que nos muestra a un matrimonio en crisis en una sesión con una consejera matrimonial. Luego de una discusión, el esposo se retira y ahí es cuando la consejera le dice a la esposa que puede intuir que ella ha conocido a alguien que le sacudió el piso -uno quiere preguntarse cómo demonios lo supo, porque no había ningún indicador, pero así de arbitrario es todo en el film- y es por eso que le contará una historia acerca de su hermana. Allí es cuando arranca lo importante: el relato centrado en una típica pareja feliz (Jurnee Smollett-Bell y Lance Gross), enamorados desde jóvenes, que se casan y parten a la gran ciudad para cumplir sus sueños, con todo yendo más o menos bien hasta que ella, que es un poquito ambiciosa y desea escalar profesionalmente, conoce a un millonario (Robbie Jones) que la seducirá con sus encantos y la arrastrará a la perdición. Sí, la cosa desde el principio se intuye un tanto evangelizadora y llevará ese tono al extremo de lo insoportable.

Si la primera mitad, dedicada a instalar el conflicto -el relato muestra notorias dificultades para ordenar sus diferentes piezas y presentar las fuerzas en pugna-, nunca consigue establecer la química apropiada en el triángulo protagonista, acumula diálogos inverosímiles y personajes unidimensionales -los de Vanessa Williams y Kim Kardashian llegan a alturas increíbles-, la segunda mitad es aún peor. Mucho peor. Surgen las torpes e infantiles bajadas de línea sobre lo importante que es el matrimonio y lo malo (y peligroso) que es el adulterio, y para sostener su discurso Perry recurre a un sinfín de manipulaciones, castigando a su protagonista femenina con un nivel de sadismo que sería la envidia de tipos como Iñárritu o Paul Haggis. Toda esta arbitrariedad se profundiza en los minutos finales, que son el colmo de lo retrógrado y machista.

Tentaciones, un film que atrasa varias décadas no sólo desde lo ideológico sino también desde lo formal, fue un pequeño éxito, sostenido primariamente en la afluencia del público afroamericano, principal sostén del cine -y el teatro- de Perry. Mejor no sacar conclusiones sobre el realizador y sus espectadores.

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