Título original: Idem
Origen: Argentina / Venezuela
Dirección: Sebastián Schindel
Guión: Sebastián Schindel, Nicolás Batlle, Javier Olivera basado en la novela homónima de Elías Neuman
Intérpretes: Joaquín Furriel, Luis Ziembrowski, Mónica Lairana, Germán de Silva, Guillermo Pfening
Fotografía: Marcelo Iaccarino
Montaje: Andrés Ciambotti, Sebastián Schindel
Música: Lucas Kohan
Duración: 98 minutos
Año: 2014
5 puntos
Retrato fallido
Por Rodrigo Seijas
La narrativa de hechos verídicos, aunque no tan transitada, ha sido una herramienta genérica a la cual el cine argentino ha recurrido con cierta frecuencia a la hora de abordar problemáticas nacionales y establecer una serie de reflexiones sobre determinados parámetros de la sociedad argentina. En el caso de El patrón: radiografía de un crimen, hay un fuerte hincapié en un ambiente laboral donde las diferencias de clase y el sometimiento llegan a escalas directamente inconcebibles.
El primer largometraje de ficción de Sebastián Schindel (realizador de documentales como Mundo alas, Que sea rock y Rerum novarum) adapta una novela, que a su vez toma como base un hecho real -la historia de un peón santiagueño explotado por su patrón en una carnicería, al que termina asesinando-, para intentar trazar un retrato de los abusos laborales, sociales e incluso psicológicos que sufre un sector de la clase trabajadora del Interior cuando intentan progresar en la Capital Federal, la ausencia del Estado a la hora de defenderlos y cómo terminan siempre siendo los perejiles que pagan los platos rotos.
El problema es que, a la hora de balancear los distintos elementos que componen el relato, El patrón: radiografía de un crimen cae en una sucesión de diálogos y monólogos de trazo grueso que terminan a su vez afectando las actuaciones: el difícil papel protagónico que tiene Joaquín Furriel como el peón sólo es verosímil durante los momentos que comparte con su esposa, mientras que el abogado que compone Guillermo Pfening no consigue ser el vehículo adecuado para transmitir la tensión que necesitaba el proceso judicial. El patrón del título, encarnado por Luis Ziembrowski, es directamente insoportable: un villano exageradísimo en sus modos y conductas, un estereotipo trabajado sin la menor de las ambigüedades, lo cual atenta contra su credibilidad dentro de la trama.
Hay sí, una tortuosa y efectiva exploración de las tinieblas que encierra el negocio de la carne, a tal punto que, después de ver el film, dan ganas de hacerse vegetariano. Allí, El patrón: radiografía de un crimen pareciera intentar decirnos, con armas directas, incluso poco sutiles, pero nobles, que la podredumbre de nuestra sociedad también se traslada a la forma en que nos alimentamos. Sin embargo, los minutos finales terminan decantando en un paternalismo improductivo e incluso peligroso, porque termina confirmando e incluso avalando esas mismas diferencias sociales que la película buscaba exponer y criticar. El balance, aunque interesante, no deja de ser negativo: a Schindel aún le falta pulir su discurso, el diseño de personajes y sus formas narrativas. Oportunidades a futuro seguramente tendrá.


(SPOILERS)
Buenas noches, vi la película antes de ayer y me pareció algo lapidaria la crítica, aunque no coincido con algunas cosas (los monólogos y diálogos de trazo grueso por ejemplo, a mí me parece que le calzan a la caracterización de los personajes que los pronuncian, son verosímiles digamos. Y en ese sentido a mí el personaje de Luis Ziembrowski me gustó mucho porque me lo creí y lo terminé odiando y sentí mucha euforia cuando recibe su merecido). En cuanto a los méritos de la película creo que tiene más que aquellos que nombras, de por sí la historia: el cine argentino, y digo esto a riesgo de equivocarme porque no concurro con frecuencia al Gaumont y por ende me debo perder un 75% de lo que se produce en el país, no nos tiene acostumbrados a mostrar estas miserias humanas de la forma tan extrema como lo hace esta película (se me viene a la mente el Caetano de Un Oso Rojo o Bolivia, sus personajes son marginales, pero nada comparado a Hermógenes), no creo que con frecuencia se muestre el destino de los Hermógenes que vienen a Buenos Aires en busca de una vida mejor y terminan tras las rejas, en muchos casos por crímenes que no cometieron, aunque en este caso el propio Hermógenes es el perpetrador. Con esto no digo que sea una historia innovadora ni mucho menos, pero me parece que Schindel hizo un recorte de la sociedad que le interesaba mostrar y el resultado me pareció satisfactorio. El último plano al que haces referencia se podría decir que es peligroso, pero mostrar los contrario sería un final feliz que hubiera por tierra todo lo anterior. No creo que lo avale lo que expuso anteriormente, sino mostrarlo como lo que lamentablemente a veces resulta, una persona con los recursos de Hermógenes no va a cambiar de la noche a la mañana y ser un hombre completamente nuevo, casi seguro volverá a la vida que acostumbrada en su tierra natal, y eso más que al director habría que criticarselo a la sociedad o al Estado. En lo que sí coincidimos es en que verdaderamente dan ganas de hacerse vegetariano, y en que quizás es medio rara la historia del abogado, no se termina de profundizar el conflicto con su mujer y se resuelve drasticamente cuando ella se ofrece a ayudarlo. Mi humilde opinión. Saludos!