Título original: Walk of Shame
Origen: EE.UU.
Dirección: Steven Brill
Guión: Steven Brill
Intérpretes: Elizabeth Banks, James Marsden, Gillian Jacobs, Sarah Wright, Ethan Suplee, Oliver Hudson, Willie Garson, Kevin Nealon, Bill Burr, Tig Notaro, Vic Chao
Fotografía: Jonathan Brown
Montaje: Patrick J. Don Vito
Música: John Debney
Duración: 95 minutos
Año: 2014
Compañía editora: TVE
8 puntos
Machismo en Los Angeles
Por Matías Gelpi
Cuando nos encontramos con buenos ejemplos de comedia norteamericana como La peor noche de mi vida es inevitable admirar el oficio con el que está trabajado el género, la facilidad con la piensan la realidad desde una película de entretenimiento masivo y la habilidad para retorcer y deformar los estereotipos para que sigan siendo efectivos. Hay mucho para destacar en La peor noche de mi vida pero primero voy a escribir algunas preguntas que me estoy haciendo ahora mismo: ¿llegará el día en que en Argentina podamos entender a un vendedor de crack como un personaje generador de humor a la par del protagonista en una comedia nacional como sucede en La peor noche de tu vida? ¿O sólo podemos incluirlo desde el paternalismo y lo políticamente correcto? ¿Nos queda como única opción reírnos de las tres putas empanadas como desde hace 30 años?
Hay algunas explicaciones inmediatas acerca de por qué La peor noche de tu vida funciona tan bien. En principio, posee un argumento muy simple y efectivo: Meghan (una impecable Elizabeth Banks), por diferentes razones, se queda sin celular, ni auto, ni dinero y lejos de su casa en Los Angeles (que uno imagina que debe ser una ciudad inquietantemente grande). Debe intentar llegar como sea a su trabajo, donde le harán una prueba para su anhelado ascenso. Es decir, es la historia de la cantidad de obstáculos ridículos que deberá atravesar para lograr conseguir el trabajo de su vida. Sumémosle un elenco de actores absolutamente conscientes de cómo se hace una comedia, que entiende el timing y cómo se trabaja un personaje que tiene que hacer reír. Desde la misma Banks, que estuvo en Virgen a los 40 y participó en 30 Rock, sólo por mencionar algunos de sus trabajos; pasando por James Marsden, de gran participación en 30 Rock; hasta Gillian Jacobs que viene de Community. Hasta podemos nombrar a Bill Burr, quien compone un personaje desopilante en Breaking bad. Tampoco debemos olvidar a un director como Steven Brill, que tiene al menos dos grandes comedias con Adam Sandler, El hijo del diablo (2000) y La herencia del Sr. Deeds (2002). Toda la estructura complota para que nada falle en La peor noche de tu vida.
Pero además de ser divertida y con una óptima concreción, y a pesar de un final demasiado amable y conciliador, resulta interesante ver cómo Brill aprovecha para decir algunas cosas de Los Angeles y de nosotros mientras nos muestra la larguísima y peligrosa noche en la que Meghan camina en su vestido corto ceñido al cuerpo. Y es que la única reacción que encuentra de la gente a la que le pide ayuda es rechazo, prejuicio y desconfianza. Las mujeres le dicen que es una puta, los hombres la tratan como tal, todos y cada uno de los personajes masculinos que aparecen le piden a cambio de ayuda algún tipo de retribución de carácter sexual, menos Gordon (Marsden) que dicho sea de paso es el único que la ayuda desinteresadamente, además de los vendedores de crack que la tratan de puta pero sienten empatía con ella y la ayudan. Tema tremendamente grave ese machismo visceral, emparentado en su mecanismo de odio con el antisemitismo, que es tan profundo que nosotros, sus portadores, a veces no nos percatamos de que está ahí. De eso también nos habla La peor noche de mi vida.
Gran película de Steven Brill que, como diría Bender en algún maravilloso capítulo de Futurama, no deja de hacer comentarios sociológicos.

