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La Duarte

Dirección

: Silvia Vladimisky. Intérpretes: Fundación Julio Bocca con la primera bailarina Eleonora Cassano. Vestuario: Mónica Mendoza. Música original: Sergio Vainikoff. Escenografía: Lucía Trevisacce y Carlos Bustamante. Producción: Lino Patalano. Sala: Teatro Roxy (San Luis 1750; Mar del Plata).


Muy buena


Relato de un mito popular

Por Julieta Paladino

En las instalaciones del Teatro Roxy, desde el jueves 22 de septiembre se estuvo presentando la Fundación Julio Bocca con un espectáculo de danza moderna protagonizado por la gran Eleonora Cassano. El mismo forma parte de la gira mundial ¡Chapeau!, despedida de dicha bailarina de los escenarios.

En esta oportunidad, nos visitaron con La Duarte, un homenaje a Eva Duarte de Perón, cuya idea original y producción artística estuvo a cargo de Lino Patalano. Precisamente a partir de la historia personal de Evita se irán hilando las diversas coreografías sin perder nunca el hilo conductor narrativo. Veremos así desfilar ante nuestros ojos los ritmos más variados de nuestro país: el tango, la milonga, el candombe, el malambo. Cada uno llevado al cuerpo de los diversos personajes en el momento preciso, intercalándose entre sí siempre en relación con el relato. De hecho, tanto el compositor Sergio Vainikoff, autor de la música original de dicha obra, como la directora, guionista y coreógrafa Silvia Vladimivsky han realizado un trabajo increíble al tejer esta sucesión de danzas sin que nada desentone ni siquiera un instante, recorriendo desde ritmos de música clásica hasta música electrónica y que todo suene homogéneo, parte de un mismo relato. Efectivamente, todo el cuerpo de baile realiza un trabajo increíble, combinando lo gestual y elementos teatrales a las mencionadas coreografías. Estas están cargadas de gran simbolismo y nada está librado al azar: por ejemplo, las manifestaciones políticas por momentos serán representadas con pasos de murga, un solo de malambo y, en algunos momentos, hasta por movimientos grupales semejantes a las artes marciales.

Son de destacarse también los recursos artísticos utilizados: la interacción con lo audiovisual, como parte de la escenografía, y dos estructuras móviles de hierro: una suerte de esqueletos de metal, que funcionarán como los distintos ambientes de la historia sobre y debajo de los cuales se llevarán a cabo las coreografías de los bailarines, plasmadas, por momentos, en diversos planos narrativos que ocurren paralelamente. Dicha escenografía estuvo a cargo de los reconocidos Lucía Trevisacce y Carlos Bustamante.

Un párrafo aparte merece obviamente el maravilloso desempeño de la gran Eleonora Cassano, y algo sorprendente es ver a semejante bailarina moverse con su soltura habitual sobre esas estructuras metálicas pero con la dificultad de vestir durante todo el espectáculo zapatos de tacos altos. También su caracterización como Evita y la representación de la enfermedad son increíbles y llaman también la atención los diversos cambios de vestuario que efectúa en escena sin interrumpir nunca el hilo del relato.

Se trata de un espectáculo magnífico, en el cual se efectúa un recorrido por el mito popular que fue Eva Perón para muchos de los argentinos, mediante un lenguaje corporal que es una suerte de mixtura entre lo académico y lo canyengue, que nos muestra paralelamente esos dos mundos que fueron la vida privada y la pública de una mujer que intentaba mantenerse en pie a pesar de la enfermedad. Como en una de esas tantas estampas de los santos populares argentinos, nos quedará inmortalizada esa imagen de heroína que persiste hasta nuestros días.

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