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Recapitulación de Moon Knight: Asylum

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

Este artículo contiene spoilers.

Seguramente Asylum sea el mejor capítulo de una serie de Marvel Studios. El quinto episodio avanza a puro drama en una escala comparable a Previously on, octavo envío de WandaVision. Sin embargo, la experiencia de Moon Knight demuestra un nivel de intensidad mayor. Además, tiene la virtud de progresar de manera lúdica y dinámica hasta su desgarradora resolución. Dirigido por Mohamed Diab y escrito por Rebecca Kirsch y Matthew Orton, Asylum arranca con una cueva inundada; una mujer enojada; y Marc Spector, Steven Grant (Oscar Isaac) y Taweret (Antonia Salib) gritando. Luego, la acción pasa a la oficina del doctor Harrow (Ethan Hawke), quien examina al protagonista. Pero esta versión, con nariz cortada y moretones en la cara, actúa de forma violenta y tiene un extraño acento, como si fuera una tercera personalidad. En el único pasaje de comedia del episodio, Taweret les informa a Marc y Steven que murieron y, además, que están en la Duat, versión egipcia del inframundo. Si bien el trastorno mental incide para que este tramo ocurra en un manicomio, descubren que se encuentran en una enorme balsa que navega sobre el Sahara rumbo al destino final: pasar la eternidad en el desierto o en el Campo de Lirios. Pero la balanza no puede dictar el veredicto y regresan al asilo para que Marc confiese sus traumas, en un camino similar al que Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen) había atravesado con Agatha Harkness (Kathryn Hanh) en WandaVision. Un cuarto lleno de víctimas de Moon Knight los conduce al calvario de Marc: la destrucción de su familia tras la muerte de su hermano Randall. Mientras Marc busca evitar que conozca una escena traumática, Steven ve cómo la tragedia llevó a que su madre Wendy (Fernanda Andrade) comenzara a maltratar, despreciar y golpear al niño, a quien culpaba por la muerte de Randall. En ese orden, el ingreso a los consultorios que albergan recuerdos, las vueltas a la sesión de Harrow y el recorrido por estos momentos trascurre de forma dinámica y están perfectamente integrados al relato. Por ello, cada secreto resulta imprescindible para que ambos personajes afronten sus temores y, así, puedan equilibren la balanza. Luego, Marc acepta que, al borde de la muerte en la noche que mataron al padre de Layla, Khonshu (F. Murray Abraham) abusó de su fragilidad mental para convertirlo en Moon Knight. Contrarreloj, Marc se niega a compartir sus últimos secretos con tanto énfasis que la locura lo devuelve a la oficina de Harrow, quien le pregunta algo que había sobrevolado toda la temporada: ¿Cuál era la versión original? ¿Marc o Steven? Ahí llega el punto de quiebre y se muestra el trastorno de identidad de Marc empieza cuando crea a Steven para huir de los golpes de su madre. Tras una charla con Harrow, Steven acepta que su madre está muerta y que ha hablado al teléfono solo para negar la pérdida. Así, el trauma había generado el desequilibro que permitió que Steven controlara el cuerpo. Sin embargo, la balanza no se equilibra y los espíritus buscan arrastrar a Marc hacia la arena. Y otra vez Steven emerge en su defensa, enfrentándose con los muertos y sacrificándose hasta convertirse en una figura de arena. Este acto fue suficiente para equilibrar la balanza y, en un destello, Marc llega al Campo de Lirios desesperado por detener a Harrow y rescatar a Steven, Layla y Khonshu. Asylum es un viaje desolador y necesario para la serie, tanto para comprender el origen del protagonista como para que, parafraseando a Harrow, pueda salvarse a sí mismo. Así, el capítulo trascurre con un nivel de drama inédito para el MCU, con escenas desgarradoras que, en parte, resultan efectivas por la gran actuación de Oscar Isaac. Asylum tiene la virtud de que el dolor y los trastornos no paralizan la acción, sino que este paso por el purgatorio es tan lúdico y fluido que permite que el entramado de traumas que conforman al héroe se integren y se resignifiquen. En ese orden, queda claro la valentía reside en la calidez de Steven, mientras que Marc toda su vida se ha dedicado a huir: de su madre, de su familia y de Layla.


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