Funcinema

Entre el joystick y el celuloide: Sonic the Hedgehog

Por Cristian Ariel Mangini

(@Masterzio84)

Sonic: la película debe ser uno de los proyectos más postergados entre las adaptaciones de videojuegos exitosos. A pesar de que la mascota de Sega contó con una popularidad que fue escalando desde comienzos de los ‘90 a través de distintas consolas, vendiendo merchandising, juguetes e incluso adaptándose numerosas series animadas, el film entró varias veces en lo que Hollywood llama el “development hell”, es decir, un espacio donde guiones o ideas destinadas a las salas cinematográficas no encuentran la forma de materializarse y quedan en un limbo. La cuestión se resolvió primero allá por el 2013 con Sony adquiriendo los derechos para producir un film sobre la franquicia y luego en el 2016 cuando comenzó a gestarse el proyecto de la mano de Blur Studio. El estudio que cuenta entre sus principales figuras a Tim Miller (Love Death + Robots, Deadpool) ya había animado escenas de algunos de los videojuegos y el amor por la saga de juegos decantó en que sea el estudio que lidere el proyecto. Sería la ópera prima de Jeff Fowler, un experimentado animador que tenía aquí su gran oportunidad.

Y vaya que la cumplió, sin ser una obra maestra Sonic: la película está entre las mejores adaptaciones que se han realizado de un videojuego, tomando la mitología del juego con frescura y dando al relato una libertad anárquica que garantiza entretenimiento. Por si no conocen al personaje, Sonic es un ícono de Sega y también el protagonista de la franquicia de juegos que llevan su nombre desde 1991. Un juego de plataformas tan revolucionario como influyente, su concepción fue pensada como “un juego de acción para desafiar a Mario” según uno de los padres de la criatura, el diseñador de videojuegos Yuji Naka. Además fue una compuerta de ingreso a los 16 bits, mostrando el poderío de la Mega Drive o Sega Genesis, según el lugar del mundo donde vivamos. El diseño fue inmortalizado por el artista Naoto Ohshima que según su propio creador combinó “la cabeza del gato Félix con el cuerpo de Mickey Mouse” tras el rechazo de algunos bocetos, dejando al legendario puercoespín azul como la cara del juego. La banda sonora de Masato Nakamura, compositor de la banda de J-Pop Dreams come true, está entre las más memorables de la industria, en particular por su trabajo en Sonic The Hedgehog 2 (1992). Los juegos de Sonic continúan hasta nuestros días formando parte de numerosos crossovers, mientras se espera el anunciado Sonic Frontiers, pero no ha tenido el pico de popularidad que logró en los juegos de la década del ‘90.

Pero volvamos a la película: más allá de una fórmula narrativa tradicional que cumple con la historia de origen de un héroe con la precisión de un reloj, Sonic: la película tiene un sólido antagonista en el Dr. Robotnik de Jim Carrey, que entrega uno de sus roles más memorables con una jovialidad que recuerda al Carrey de los 90’s. Encarnar a un antagonista tan unidimensional y dotarlo de personalidad parecía un desafío en el que otras adaptaciones de videojuegos han fallado, pero aquí el tono caricaturesco de la película y cierta autoconsciencia contribuyen a un film sólido que tiene más virtudes que la nostalgia de una generación. En función de su éxito ya hay programada una secuela para este año con la aparición de otro personaje icónico de la saga, Knuckles -que aparece por primera vez en Sonic The Hedgehog 3 de 1994, y cuenta con la voz de Idris Elba- ya que en la escena post créditos del primer film podíamos ver a Tails. En Funcinema el colega Mex Faliero hizo una crítica por su estreno y profundizó sobre el film en su momento, película que curiosamente ha quedado en la historia por ser uno de los últimos estrenos fuertes en salas antes del cierre de los cines por la pandemia de Covid-19 en el 2020.


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