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Harriet

Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Kasi Lemmons
Guión: Gregory Allen Howard, Kasi Lemmons
Intérpretes: Cynthia Erivo, Joe Alwyn, Janelle Monáe, Leslie Odom Jr., Deborah Ayorinde, Vondie Curtis-Hall, Tim Guinee, Clarke Peters, Vanessa Bell Calloway, Tory Kittles, Joseph Anderson, Omar Dorsey, Zackary Momoh
Fotografía: John Toll
Montaje: Wyatt Smith
Música: Terence Blanchard
Duración: 125 minutos
Año: 2019


5 puntos


ERIVO Y DIEZ MÁS

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

La historia de Harriet Tubman, una mujer negra que logró escapar de quienes la tenían como esclava y se convirtió en una de las máximas referentes del abolicionismo allá por la Norteamérica del siglo XIX, sin dudas merecía una película. Una historia vibrante, que imbrica tanto el relato de aventuras como la mirada política y social sobre un tiempo, además de instalar a una figura femenina de gran importancia histórica, algo que en estos tiempos le suma a cualquier proyecto que quiera atravesar el filtro de Hollywood. Harriet es, en suma, una película que busca convertirse en un relato épico de todas las maneras posibles, tiene su apuesta por la recreación suntuosa, por las fugas espectaculares, por el drama lacrimógeno que impone la estampita del prócer y una gran actuación de Cynthia Erivo, reconocida con una nominación al Oscar. Sin embargo, algo se perdió en el camino y Harriet se ve más como un especial histórico de Hallmark que como el gran film que pretende ser.

La película de Kasi Lemmons avanza con bastante seguridad, especialmente sostenida en la creencia de su auto-importancia: seguramente por eso la puesta en escena sea tan chata y poco estimulante. Televisiva en el peor de los sentidos, no hay un plano, una secuencia, algún momento que no demuestre cierta pereza formal. A Lemmons la pueden el tema y las actuaciones. Para ella, para contar esta historia sólo se necesitaba una cámara para plantar delante de su elenco e intérpretes capaces de potenciar el costado más dramático. Es un tipo de representación posible, claro, también bastante impersonal y anticuado, pero que remite a un estilo que ha gozado de buena salud y hasta de cierto respaldo del público: la recreación enciclopédica de la Historia. Harriet es una película que simula grandeza, espiritual y formal, pero que no podría ser más pequeña. Hay sin dudas en esa falta de exhibicionismo un beneficio: esto no es 12 años de esclavitud, incluso se permite algunas complejidades por parte de los personajes respecto de su lugar en la historia y es mucho más honesta intelectualmente.

Si pensamos en el presente, Harriet tenía todo para ganar. La revalidación de una figura como la de Tubman era material invalorable para la temporada de premios. Pero tal vez solamente Erivo esté a la altura del desafío, con una actuación que logra ser física y emocional, y que logra sobrellevar algunos traspiés de la película como esos momentos en que el personaje sufre desmayos y tiene visiones sobre el futuro. En todo caso la película de Lemmons no ofende ni se desprecia en su oportunismo. Es sólo un film pequeño, insignificante, incapaz de ir un poco más allá de lo que su historia cuenta. La falta de imaginación es su peor condena, algo que no le hace honor a su personaje.

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