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La onda expansiva

Buena


ESTALLIDO FAMILIAR

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

Hay vínculos afectivos que solo parecen posibles desde un estado constante de crisis, a tal punto que si se los observa de afuera da para preguntarse cómo demonios hacen esas personas para seguir relacionándose. Pero claro, lo que muchas veces no se comprende es que lo que guía esos lazos es la conflictividad constante, irremediable y hasta adictiva. Esto aplica principalmente para relaciones matrimoniales y familiares, que consolidan dinámicas donde el estar al borde del estallido es algo usual, hasta que finalmente esa explosión ocurre.

Teniendo en cuenta esos esquemas, La onda expansiva diseña una narración donde el tono siempre es elevado pero no como gesto estético –de hecho, nunca llega a ser un grotesco, por más que utilice algunos de sus procedimientos- sino como escenificación verosímil de las diversas fuerzas en pugna. El eje de los conflictos es Farolito, un hombre acostumbrado a ser el centro de la atención y a estar rodeado de un grupo de mujeres que, de diferentes formas –algunas casi inconscientes- compiten por su afecto: su esposa, su hija, su madre y su abuela. Cuando la psicóloga de Farolito le diagnostica un desorden psiquiátrico –que puede explicar muchas de sus conductas aunque no llega a ser totalmente creíble-, el frágil equilibrio que sostiene al núcleo familiar comenzará a derrumbarse, en rápida progresión.

Una de las claves de La onda expansiva, además del tono elevado –e incluso en pasajes gritón- es la rapidez con que se van sucediendo los acontecimientos en varios de los tramos de la obra. Incluso, cuando se permite detenerse y hacer una pausa, la música cumple un rol entre explicativo y humorístico, reflejando el ritmo acelerado e incluso frenético del relato, con los personajes entrando y saliendo del escenario, casi chocando entre sí. La oralidad se entremezcla con lo corporal y a su vez con lo musical, con personajes llevando sus neurosis –que incluyen traumas, obsesiones y manipulaciones de diverso tenor- al máximo de expresión.

En esa apuesta casi anárquica, la dramaturgia y puesta en escena de Rodrigo Cárdenas presenta unos cuantos altibajos: hay chistes que funcionan realmente bien y otros que quedan a destiempo, personajes –como el de la psicóloga- que no llegan a tener un desarrollo completamente consistente y algunas decisiones (particularmente en los minutos finales) que se revelan algo apresuradas. Aún así, La onda expansiva se muestra como un espectáculo disfrutable y definitivamente arriesgado en su despliegue de absurdos íntimos y familiares, una obra algo catártica en sus planteos, donde las puteadas son declaraciones de principios y los protagonistas son bombas parlantes destinadas a explotar.


Dramaturgia y Dirección: Rodrigo Cárdenas Intérpretes: Pablo Finamore, Tina Ottaviano, Luz Moyano, Silvia Trawier, Nanci Losada, Agustina Rudi, Silvia Cristi Asistencia de Dirección: María Gianotti Vestuario y Escenografía: Anahí García Iluminación: Gastón Díaz Diseño Gráfico: Malala Emanuele Fotografía: Diaz Diaz Sala: Hasta Trilce (Maza 177, CABA) – Lunes a las 21:00.

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