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MARFICI 2018: mini-críticas de la redacción de Funcinema

La 14ª edición del Mar del Plata Festival Internacional de Cine Independiente (MARFICI) proyectará, del 4 al 11 de agosto, alrededor de 150 producciones, entre cortos y largos, y acá te hacemos el tradicional repaso con recomendaciones para decidir qué ver durante estos días de cine. (16 películas reseñadas)


ULTIMAS


Luciferina, de Gonzalo Calzada / 4 puntos


El cuarto proyecto fílmico de Calzada continúa con esa ambición estética y de calidad lograda en la prolija Resurrección (2015) pero sin esa firmeza narrativa y simbólica propia del género de terror. Presenciamos un cúmulo de lugares comunes y personajes típicos de esta clase de historias -hasta la inclusión de un fantasma estilo oriental que solo avergüenza- que enfrentan el bien y el mal, la luz y la oscuridad más lo terrenal y lo sobrenatural. Sin embargo, este juntadero de elementos no enriquecen el plano narrativo y muchas veces cae en el cliché de seguir un estilo arcaico entre una figura femenina pura versus el mal en los masculinos violentos y endemoniados. Aquí una incipiente novicia vuelve a su hogar al ser notificada del accidente de sus padres y el fallecimiento de uno de ellos. Una hermana dark que le reprocha su ausencia y un grupo de amigos que viajan a Tigre en búsqueda de un chamán que les revele la verdad. Lo cierto es que existen micro historias que son borradas con velocidad y sin profundización. Tampoco existe un clima auténtico de amenaza, sólo el frenesí narrativo que borda lo ridículo en las escenas “diabólicas”. Lejos de esa excelente mezcla de gótico y criollo en la ambientación y en el personaje de época que protagonizaba Slipak en Resurrección, Luciferina que promete ser una trilogía se acerca más a una mala propuesta de Darío Argento en Mothers of tears pero con importante factura técnica. Rosana López


Miguel abuelo et nada, de Agustín Argento, Facundo Caramelo y Juan Manuel Muñiz Oribe / 6 puntos


Si hay algo que me gusta de los músicos es escucharlos hablando sobre su propia obra y sobre sus influencias. Y este documental de Argento, Caramelo y Muñiz se aboca a desarmar tema por tema Miguel Abuelo et nada, emblemático disco del rock nacional que Miguel Abuelo grabó en París en 1972 y que permanece sin editar en el país. Ante las cámaras desfilan los músicos que participaron de aquella grabación y especialistas como Alfredo Rosso. Desde lo argumental, es una delicia: porque permite conocer cada detalle en la composición, cada decisión formal, en cada uno de los temas, a partir del testimonio de los propios músicos, a la vez que acompaña eso con la lectura de críticos y especialistas. Y como si esto fuera poco, el documental construye en paralelo la figura de Abuelo como uno de los cracks más grandes que tuvo el rock nacional. Quedan en claro las diferencias creativas, especialmente con el guitarrista Daniel Sbarra, y la influencia de una época que sobrevuela en cada tema del disco: era el post Mayo francés y la libertad se respiraba en cada rincón. Desde lo formal, el documental apuesta por un registro tradicional y apela a algunos momentos surrealistas con imágenes experimentales que acompañan cada tema, aunque no logran darle mayor peso a lo que el testimonio oral ya deja en claro. Mex Faliero


The last waltz, de Yulia Bobkova / 6 puntos


Que un documental logre incorporar a su narrativa la personalidad del personaje central es todo un logro, y eso mismo es lo que hace Bobkova con la presencia del destacado compositor y pianista ruso Oleg Karavaichuk. Personaje absolutamente excéntrico, su aparición ante las cámaras en este documental es una de las últimas apariciones públicas antes de su muerte a los 89 años. Y Bobkova le saca todo el jugo posible a su criatura: en su ancianidad, Karavaichuk sigue polémico como siempre y mantiene su personalidad conflictiva en ensayos a puertas abiertas donde se vincula problemáticamente con el público. El relato de Karavaichuk, aquello de decide manifestar, tiene que ver con su descontento respecto de cómo cambió Rusia con el tiempo, especialmente Komarovo, una bahía a las afueras de San Petersburgo que en algún momento era un espacio poblado de artistas y hoy se parece más a un barrio cerrado. Esa sensibilidad que el compositor no negocia ni en la última etapa de su vida es lo que le da sentido al por momentos un poco errático transitar del documental. Mex Faliero


The ghosts that summoned me, de Diana Naecke / 7 puntos


A Naecke le llevó cuatro años armar este documental intimista y social a la vez. El protagonista de este relato será Engin, nacido en Alemania pero con raíces turcas. De pequeño se crió entre abuelos y padres en ambas naciones tal vez por ser un niño problemático al que se lo devolvían como un paquete sin remitente. Algo que lo marcará de por vida en su búsqueda de identidad nacional. Por eso decide volver -aún con temor- a su segunda patria: Turquía, después de casi 24 años de ausencia. Para Engin ya nada parece ser igual: el respeto, las tradiciones, todo parece haber cambiado o quizás el ya no sea el mismo de ayer. También parece verse sorprendido al participar en una disputa de herencia. Y más aún, conociendo los atroces secretos de sus familiares cercanos a principio de los 90’ envueltos en la guerrilla contra los kurdos. The ghosts that… es un documental en un principio de ritmo lento que luego se consolida. Permite reflexionar, odiar y hasta divertirse con los relatos de Engin. Naecke juega con las contraposiciones de tiempos, de culturas, de ciudades y pequeños pueblos como de un mismo hombre en conflicto consigo mismo. Rosana López


ANTERIORES


Arpón, de Tom Espinoza / 5 puntos


La ópera prima de Espinoza es un conjunto de ideas no del todo bien ejecutadas que terminan dando un resultado curioso -por decirlo de alguna forma-, un híbrido con algunas ideas lúcidas pero un guión que resulta ser demasiado endeble porque pierde fuerza al combinar géneros que no terminan de cuajar. No es de extrañar que no nos deje indiferentes, pero se trata de una propuesta irregular con actuaciones que son todo un hallazgo, en particular lo de Germán de Silva y la joven Nina Suárez. Germán está algo obsesivo porque en uno de los baños femeninos aparece lo que él presume son rastros de consumo de drogas. A raíz de ello hace requisas de las mochilas del alumnado, una metodología algo humillante que lo hace ver como una autoridad agresiva. Cata es una alumna rebelde y solitaria que tiene poco contacto con su familia, que es la sospechosa principal por resistirse a que el director vea su mochila; esta tensión crece y los lleva a convivir forzadamente por una pelea, arrastrando a la adolescente a una situación que se torna peligrosa cuando la trata de personas aparece en la ecuación. Irregular y extraña, Arpón no ofrece salidas fáciles y ofrece un conjunto de preguntas que en el planteo del guión aparecen interesantes: sin embargo su ejecución y el coqueteo entre subgéneros que no terminan de cuajar afectan el resultado más allá del sólido trabajo actoral. Cristian Ariel Mangini


Be´jam be la canción sin fin, de Caroline Parietti y Cyprien Ponson / 6 puntos


El film nos acerca a Sarawak, a conocer a toda una población que vive en constante lucha por el territorio. Es clara la intensión de dar el lugar a los habitantes para que cuenten ellos mismos qué está sucediendo. De esta manera, no sólo es posible escuchar sus problemáticas, sino también observar cómo es vivir allí y porqué el lugar toma ese valor. Para poder entender a una cultura distinta es que se nos muestra cómo son sus costumbres, cómo viven, cómo se alimentan y cuál es el grado de convivencia con el lugar que habitan. En el film cuentan las intimaciones que les llegan de las compañías empresariales para poder explotar el territorio. También es posible ver cómo han empezado a talar bosque. El canto es en la película la demostración de lucha contra un sistema que los está acorralando y que no respeta su cultura. Como muchas veces sucede, el mensaje de este tipo de película se pierde tras un ritmo que es difícil de seguir. Las escenas se vuelven muy extensas por momentos. Melody San Luis


Cría puercos, de Ehécatl Garag / 7 puntos


Esmeralda (notable actuación de Concepción Márquez) ha enviudado y tiene un vínculo difícil con su hijo, a quien las obligaciones laborales le impiden estar más cerca de sus padres. Depresiva y sin ganas de seguir adelante, la llegada de un pequeño cerdo a su hogar servirá como quiebre y elemento revitalizador: generará una relación cuasi maternal con el pequeño animal y la película se construirá básicamente a partir de ese vínculo; de cómo la anciana recuperará una forma de optimismo en la posibilidad de cuidar al otro, de recrear nuevamente el proceso de crianza. La ópera prima del mexicano Garag es un film sensible, de emociones simples pero donde el trabajo formal la convierte en una experiencia más cercana a la del más críptico cine independiente latinoamericano. Es casi una historia que podríamos encuadrar dentro del denominado cine familiar, pero donde la oscuridad se filtra indisimulablemente. Ese es su riesgo y su acierto. Tal vez hacia el final algunos toques melodramáticos la vuelven un poco manipuladora, pero no desmerece en absoluto la potencia de un relato sobre la ancianidad. Mex Faliero


El hombre orquesta, de Alex Gómez- Font y Carles Riobó / 5 puntos


Este documental retrata la historia de algunos músicos catalanes que llegaron a América en los años 40 y 50, pero especialmente sobre la vida de Jesús Peyrón. A El hombre orquesta le falta la fuerza de un film que justamente habla de música. Un ejemplo de una correcta utilización de la música de la misma época es Sexo, maracas y chihuahuas. Es difícil de entender por qué no se ha aprovechado el ritmo y el potencial que esta época tuvo. Cada vez que se nombra a algún artista es de esperar que sus canciones formen parte, pero no, con una pequeña introducción se cortan. Sin embargo, sí se le da mucha importancia al testimonio, tanto de Peyrón como de otros artistas. Pero sus anécdotas muchas veces son redundantes y sin ningún aporte de gran valor. La última escena, en la que el documental explora otro ritmo y se deja llevar por la música es lo más interesante del film. Es posible rescatar también el trabajo de archivo que se ha hecho. Melody San Luis


El origen de la tristeza, de Oscar Frenkel / 4 puntos


Una decepción. Estaba todo preparado: una gran novela, los pibes que actuaron, el director y el productor, dos tipos humildes y con buenas intenciones, pero lamentablemente la película no funciona. Lo llamativo es que el propio escritor participó del guión. La historia está focalizada en un grupo de chicos que vive en Sarandí con las dificultades sociales y familiares que atraviesan en la edad en que los juegos dejan de ser tales para convertirse en rituales adultos. Dos decisiones resienten notablemente el resultado final de la película. La primera de ellas, el uso de una insistente voz en off que marca el recuerdo del Gavilán, el protagonista. Lejos de ser un recurso complementario y mesurado, provoca un lastre literario permanente que incluso reitera y subraya lo visto. La segunda es la música omnipresente que no da respiro y condiciona las situaciones como las imágenes. Al respecto de esto último, hay un exceso de saturación en los colores que arruina los que podrían haber sido los mejores momentos, desaprovechando con una estética fragmentada de videoclip la naturalidad inherente de los niños protagonistas. Todo el peso dramático de la novela, la relación con los padres y el mejor episodio están ausentes en esta adaptación. Una lástima. Guillermo Colantonio


Los corroboradores, de Luis Bernárdez / 7 puntos


Una periodista francesa investiga a una sociedad secreta llamada Los Corroboradores, que según un tal Martin Dressler (uruguayo que ejercía de guía por emblemáticos edificios de Buenos Aires que se parecen a los que se encuentran en París, entre otras profesiones) querían copiar varios edificios franceses en la capital argentina. El formato de falso documental narrado por una periodista francesa como un thriller conspirativo le sirve de conductor al director para lograr un didáctico film en el que conocemos el origen de esta sociedad que se remonta según el relato a 1882, cuando Carlos Pellegrini y Miguel Cané la crearon en el antiguo Jockey Club de la ciudad. Un recorrido por la historia de Argentina desde esa fecha hasta la actualidad, mostrando los más emblemáticos palacios y edificios. Si bien hay entrevistas a sociólogos y arquitectos, todo lo que se dice no puede ser comprobado, dando una cuota más de misterio a la historia. Al final hay un giro que remite a las películas de suspenso clásicas, pero viene un poco agarrado de los pelos. El documental en sí ya se presenta desde el vamos en un tono semi-paródico sin ser humorístico, dejando latente una idea que si en el futuro sucede, lo pondría como un relato de anticipación. Gabriel Piquet


Madraza, de Hernán Aguilar / 6 puntos


Luego de que asesinen a su marido, una mujer comienza a matar, primero accidentalmente, luego por dinero, ocupando el lugar de asesino a sueldo que le quitó a su primera víctima. Un policía que se enamora de la mujer sin saber lo que hace, será el encargado de la investigación. Madraza tiene dos registros, el primero sigue los lineamientos del cine policial entrando en ese subgénero del hitman o asesino por encargo, el otro registro es el de la comedia, muchos de los elementos tradicionales del primer registro serán trastocados en el segundo. A la película le cuesta arrancar, algunas actuaciones están estereotipadas con diálogos que parecen anunciar lo peor, y es ahí, cuando el personaje de Gustavo Garzón comienza a frecuentar a la madraza del título (gran actuación de la paraguaya Loren Acuña) que la película logra sus mejores momentos, regalándonos grandes pasajes de comedia. De ahí en más, una vez entendido el juego que el director propone, la película se vuelve un hallazgo interesante. Gabriel Piquet


Pani; women, drugs and Kathmandu, de Raúl Gallegos / 8 puntos


El documental plantea una problemática muy trágica sobre la situación de Nepal. Uno de los grandes temas de la película es el consumo de drogas, la vida que lleva cada una y la rehabilitación, si es que han llegado a hacerla. Otro de los temas que se trabaja es la estructura patriarcal que mantiene esa sociedad y cómo esto influye en el sistema de salud. Pero el mayor mérito del film es cómo logra mostrar la vida de estas mujeres. A pesar de no jugar mucho con el formato documental, es posible apreciar el valor de las entrevistas. Es notable la confianza que se estableció con las mujeres que daban sus testimonios. El estado de intimidad que alcanza el film es notable. Las palabras de cada una de ellas son contundentes por lo que dicen, pero también por el grado de acercamiento que se logra. Es interesante, también, cómo se utilizan los cortes para generar momentos de silencio, y así poder pensar cada uno de los relatos. Las mujeres cuentan su realidad cotidiana y sus problemas más profundos, de una manera muy natural. Melody San Luis


Petit paysan, de Hubert Charuel / 8 puntos


La premiada ópera prima de Charuel es un film asfixiante, en el que un pequeño tambero francés presagia un oscuro futuro al decretarse una fiebre que ataca al ganado. Petit paysan tiene elementos de thriller y bordea el terror psicológico, al confrontar a su protagonista con una realidad exasperante: si el Estado descubre que una de sus vacas tiene la misteriosa peste, su ganado será eliminado y así perderá no sólo su fuente de ingresos si no el motivo de su existencia. Pierre (excelente Swann Arlaud) sabe, a partir del vínculo que genera con un ternero recién llegado al tambo, que aquello no es sólo lo que sabe hacer y para lo que ha llegado al mundo, sino también su nexo con lo real. Por eso que cada decisión que va tomando cuando su ganado comienza a enfermarse lo deshumaniza más, y la película trabaja ese corrimiento a partir de un notable uso del sonido. Petit paysan es de esas películas que en todo momento amagan con explotar y que bordan atmosferas inquietantes, que construyen el horror a partir de resaltar el absurdo social y que nunca apuestan por tranquilizar al espectador. El destino de Pierre es un misterio. Mex Faliero


Todo el año es Navidad, de Néstor Frenkel / 8 puntos


Progresivamente, el humor ha ido tomando por completo la obra de Frenkel. A veces en una mirada cómplice con el objeto analizado (Amateur) y otras como burla a un universo decididamente ridículo (Los ganadores). Que ahora pose su mirada sobre aquellos laburantes que para Navidad se visten de Papá Noel y trabajan en tiendas y shoppings, es una invitación a reírnos con ganas de los kitsch. Y algo de eso hay, con un desfile de personajes increíbles, aunque esta vez Frenkel deja de lado la burla un poco cuestionable de Los ganadores para proteger de alguna maneara a sus criaturas porque, al fin de cuentas, se trata de laburantes que encontraron una salida laboral inusitada. Si el universo navideño puede ser habitado con una distancia cínica, Frenkel tiene la habilidad para poner el foco en lo que importa: el carácter de farsa, de simulación y de puesta en escena que conlleva esta festividad. De pacto implícito entre el creador y el consumidor. Y eso no lo aleja demasiado del cine. Por eso que en el epílogo, Frekel y su cámara no pueden más que admirar con fascinación el poder subyugante de la Navidad, expresado incluso en los objetos más prosaicos que podamos imaginar. Mex Faliero


Todo lo que veo es mío, de Mariano Galperín, Román Podolsky / 5 puntos


Los meses que pasó Marcel Duchamp en Buenos Aires durante la primera guerra mundial, son recreados en esta película que muestra su obsesión con el ajedrez, su relación con su compañera de viaje Yvonne Chastel y su amiga Katherine Dreier. Su primer enamoramiento con la ciudad y su paulatino desencanto. Todo esto es una suposición ya que se sabe poco sobre la estadía del artista, sólo algunas cartas a sus amigos en las que contaba algunas cosas que sirvieron de inspiración para ficcionalizar este film. La fotografía en blanco y negro es muy prolija, hay algunos planos que remiten mucho al imaginario de la publicitad volviendo algunos escenas muy pobres. La película muestra poco de la actividad de Duchamp aunque se diga que está trabajando mucho, cae en algunos clichés para mostrar obras que lo consagraron en su carrera (el famoso mingitorio aparece en un plano), no se logra empatizar con los personajes secundarios porque tienen  apariciones para tirar una frase o hacer acciones que parecen un pequeño manual de estereotipos (los casos de Guillermo Pfening o Luis Ziembrowsky). Lo mejor está en las  actuaciones de los tres protagonistas, Michel Noher, Malena Sánchez y la siempre solvente Julieta Vallina, logran hacer creíbles sus personajes; el resto es muy superficial. Gabriel Piquet


Un pueblo hecho canción, de Silvia Majul / 7 puntos


La historia de Ramón Navarro no es de las biografías más popularmente conocidas. Este cantautor tiene una peculiar historia de vida y su pueblo tiene una singular forma de recordarlo. De esta leyenda trata el documental, que narra la historia de cómo el pueblo de Chuquis, en La Rioja, fue rebautizando todas sus calles con los nombres de las canciones de Navarro. Este recorrido es acompañado por relatos de amigos de la infancia de Ramón, vecinos y diferentes artistas que van entonando sus canciones a modo de ejemplificación de la lírica y la impronta del cancionero de este cantautor popular. Al mismo tiempo, la película no sólo narra la huella que ha dejado Navarro en su pueblo, sino que también va reconstruyendo a través de diversos interlocutores (incluido el mismo Navarro) su historia como niño, adolescente y finalmente artista consagrado. Toda esta reconstrucción es imbricada con la entonación de las canciones y tomas de los paisajes de este hermoso pueblo de La Rioja. Un pueblo hecho canción lleva a la pantalla grande una historia de la cultura popular argentina, que por pequeña no deja de generar grandes pasiones. Rocío Rivera

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