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La guardia final

air1Título original: Air
Origen: EE.UU.
Dirección: Christian Cantamessa
Guión: Christian Cantamessa
Intérpretes: Norman Reedus, Djimon Hounsou, Sandrine Holt, Michael Hogan, David Nykl, Peter Benson, Paula Lindberg, Ryan Beil, Meredith Hama-Brown, Darren Dolynski, Jin Sangha, Steve Burgess, Klara Rybicka
Fotografía: Norm Li
Montaje: Greg Ng
Música: Edo Van Breemen
Duración: 95 minutos
Año: 2015
Compañía editora: Blushine


4 puntos


Una hora de más

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

air2En verdad, La guardia final debería haber sido un corto o a lo sumo un mediometraje. Hay un punto de partida que es interesante, en el sentido de hacer foco en un par de personajes y un solo escenario: en un futuro cercano, ya no hay aire respirable y dos ingenieros (Norman Reedus y Djimon Hounsou) tienen como misión mantener estable el lugar donde están hibernando un grupo de personas que son consideradas la última esperanza para la supervivencia de la humanidad.

Ese planteo, con unos minutos iniciales donde no hay muchas explicaciones de la situación, las labores de los protagonistas o cómo llegaron ahí, crea un misterio y permite mantener la atención del espectador a pesar del carácter rutinario de lo que se está viendo. Pero claro, esa cotidianeidad debe ser sacudida de algún modo y enseguida la película exhibe sus limitaciones para crear un conflicto. Ahí es donde el minimalismo de la propuesta se convierte en una trampa, porque el director y coguionista Christian Cantamessa no acierta a imprimirle ritmo a las acciones, empieza a redundar en explicaciones sobre el contexto y los avatares de los personajes, y termina confiando en exceso en la labor de Reedus y Hounsou, quienes son intérpretes sólidos pero tampoco pueden levantar un guión sumamente endeble.

Por eso La guardia final tiene un pozo narrativo que dura nada más y nada menos que una hora -es decir, dos tercios del metraje-, donde los personajes giran en el vacío, repitiendo acciones y choques -problemas en las instalaciones, desinteligencias entre los protagonistas, monólogos cuasi existencialistas y espirituales- con una trama que prácticamente no avanza y se queda estancada. Recién en los minutos finales, a partir de una vuelta de tuerca que se veía venir hacía un rato largo, el film cobra algo de vigor, los personajes empiezan a moverse de verdad y el espacio-tiempo donde están adquiere algo de entidad y sentido. Pero ya es demasiado tarde y lo que pasa importa más bien poco, porque es hasta incluso predecible.

La guardia final tenía una idea decente para un relato de media hora o cuarenta minutos a lo sumo, pero que es estirada de manera totalmente arbitraria hasta completar una hora y media. Por eso, en vez de la tensión o el drama, terminan imponiéndose la pesadez y el aburrimiento.

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