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Nuevas comedias: Mom y Brooklyn Nine-Nine

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

mom_MOM: Chuck Lorre es el creador de sitcoms más exitoso de la actualidad, lo cual no significa que sea el mejor. Lo prueban los enormes sucesos que son Mike & Molly, Two and a half men y The big bang theory. Las fórmulas que utiliza son bastante elementales: premisas directas, sin muchas vueltas; un trabajo en los diálogos astuto y efectivo, con un humor que, detrás de cierta sofisticación, no deja de ser bastante simple (por no decir simplón); y personajes construidos a la medida de ciertos comediantes (Charlie Sheen, Jon Cryer, Jim Parsons, Melissa McCarthy) que son capaces de agregarle un toque de sofisticación extra a sus respectivos roles, que en buena medida no pasan del estereotipo. Hay que reconocerle al tipo que ha sabido leer los gustos del público y trasladar los cimientos de la comedia televisiva de los ochenta y noventa a los tiempos actuales. Sus series son disfrutables y adictivas a su manera: uno sabe como espectador que al verlas tiene un piso de excelencia afianzado, aunque de ese lugar seguro y confortable no va a salir. O sea, no esperen en este terreno el riesgo que poseen otros exponentes del género como How I met your mother, New girl, Community, Parks and recreation o The office. Dentro de este marco, Mom es más de lo mismo, con todo lo positivo y negativo que significa: uno ya sabe lo que puede dar esta historia de una madre soltera (Anna Faris) con una vida muy peliaguda, que trata de superar su adicción al alcohol mientras lidia con sus dos hijos (una adolescente, el otro más pequeño), su jefe (con el que tiene un vínculo amoroso, a pesar de estar casado) y especialmente su propia madre (Allison Janney), a quien se termina pareciendo mucho a pesar de querer exactamente lo contrario. Se nota que el show va a descansar en su mayor parte en los desempeños de Faris y Janney, y lo cierto es que ambas tienen con qué. Además, Nathan Corddry (Harry’s law), French Stewart (3rd rock from the Sun) y Matt Jones (Breaking bad) también pueden aportar lo suyo desde los papeles de reparto. Es cierto que se puede percibir un humor bastante negro en relación con la marginalidad presente en las clases trabajadoras estadounidenses, pero es difícil esperar que los guionistas vayan más allá de la mirada superficial. Igual no deja de ser una opción atendible para ver en televisión. Se estrena hoy martes 8 de octubre a las 21.30 horas, por Warner Channel.

brooklynBROOKLYN NINE-NINE: muy interesantes (y principalmente, divertidos) tres primeros capítulos para esta serie, que cuenta con nombres tanto delante como detrás de cámara a los que hay que prestar atención. Creada por Daniel J. Goor y Michael Schur, guionistas habituales de Parks and recreation, The office, Late Night with Conan O’Brien y Saturday night live, se centra en un grupo de detectives de la Policía de Nueva York, que transitan todos los estereotipos posibles, pero que adquieren humanidad y empatía con el espectador a partir del hecho de mostrar sus grises: es toda gente muy neurótica, que trata de montar un escudo frente a los demás, aunque la convivencia diaria va evidenciando sus pequeñas miserias, obsesiones, virtudes, fortalezas y debilidades. A esto contribuye mucho el elenco: Andy Samberg está estupendo como Jake Peralta, el más inteligente y astuto del escuadrón, alguien absolutamente competitivo y siempre haciéndose el rebelde con la autoridad, pero al que se le van notando cada vez más sus inseguridades; Andre Braugher, como el Capitán Ray Holt, reconstruye con eficacia y la dosis de comedia justa al detective Frank Pembleton, el detective que encarnaba en Homicidio: la vida en las calles, que le brindó en su momento prestigio como actor dramático; Terry Crews, como el Sargento Terry Jeffords, confirma que su inflado físico es sólo un vehículo para hacer reír de la mejor manera posible; y Joe Lo Truglio, como Charles Boyle, o la timidez pasada por lo policial, deja en claro que está para cosas grandes. En cuanto a Melissa Fumero, Stephanie Beatriz y Chelsea Peretti, desde la rigidez, la hostilidad o directamente lo inclasificable, respectivamente, aportan y mucho para introducir una perspectiva femenina verdaderamente atendible. Hay un alto nivel de autoconciencia sobre las reglas genéricas en todo lo que se ha ido viendo en el show (ver por ejemplo el episodio centrado en la mala racha de Peralta), pero haciendo hincapié básicamente en los personajes, en lo absurdo de sus rutinas y las particularidades de su ambiente laboral. La televisión estadounidense, evidentemente, busca volver a pensar el género policial desde otra perspectiva, más relajada aunque no carente de inteligencia. Esta serie, que por suerte no cae en el cinismo, parece ser un excelente vehículo para este abordaje. Por si hiciera falta como recomendación, el piloto fue dirigido por Phil Lord y Chris Miller, realizadores de Comando especial y Lluvia de hamburguesas. ¿Hace falta algún estímulo extra para verla?

crazy_onesTHE MICHAEL J. FOX SHOW y THE CRAZY ONES: los nombres involucrados en estas series permitían albergar bastantes esperanzas, aunque los pilotos no arrojaron resultados demasiado auspiciosos. La primera marca el retorno de Michael J. Fox a la televisión, tratando de hacer algo bastante sano: reírse (y mucho, aunque con bastante altura) de su Parkinson, de cómo se crea un entorno social que lo elogia básicamente por su enfermedad, y la hipocresía y superficialidad que hay detrás de eso. En el medio de eso, procura crear una comedia familiar, alimentada por el entorno laboral (su personaje es un periodista que sale de su retiro forzado y vuelve a la conducción de un noticiero). Sin embargo, a pesar de tener a Will Gluck (realizador de Se dice de mí) en la dirección, y los aportes de intérpretes muy sólidos como Betsy Brandt (Breaking bad) y Wendell Pierce (Treme, The wire) en el reparto, se nota que las piezas no están del todo ajustadas. La segunda es una creación de David E. Kelley, un guionista y productor que es mucho más interesante y complejo en su mirada política y social, que aportó a través de excelentes series como Harry´s law, Los practicantes, Justicia ciega y Boston public, que en su fase más vinculada a lo cómico, cuyo emblema es Ally McBeal. Y lo cierto es que el protagónico de un desbordado Robin Williams no suma, sino que resta, y Sarah Michelle Gellar no consigue compensar desde su papel de hija que trata de compensar las locuras de su padre y mantener a flote una agencia de publicidad. Igual hay que tener en cuenta que el universo que aborda es extremadamente rico (lo prueba esa obra maestra de la televisión que es Mad men), pero deberá salir de la superficialidad musical en la que muchas veces ha caído Kelley, o las morisquetas de Williams.

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