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13 ruleta rusa

poster 13Título original: 13
Origen: EE.UU.
Dirección: Géla Babluani
Guión: Géla Babluani, Greg Pruss
Intérpretes: Sam Riley, Alice Barrett, Gaby Hoffmann, Jason Statham, Stephen Beach, Mickey Rourke, Emmanuelle Chriqui, Michael Berry Jr., Michael Shannon, Ray Winstone
Fotografía: Michael McDonough
Montaje: Géla Babluani, David Gray
Música: Alexander Bubenheim
Duración: 91 minutos
Año: 2010
Compañía editoria: SBP/TVE


7 puntos


El juego más terrible

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

13 unoOscura. Así es 13 ruleta rusa, de principio a fin. No elude esa oscuridad desde su planteo, y tampoco desde su desarrollo. Y es en ese zambullirse en la podredumbre, pero encontrando el tono justo, que se termina erigiendo como un pequeño hallazgo dentro del formato de dvd (SBP y TVE). Aunque eso sí: no es una película apta para días depresivos.

El film de Géla Babluani (quien también dirigió el film original francés de 2005) se va construyendo a partir del más puro azar: Vince Ferro (Sam Riley), un joven cuya familia está acosada por problemas económicos, se topa con la chance de asumir la identidad de un hombre que acaba de fallecer. Sin embargo, se terminará viendo metido en una especie de competencia secreta donde el concepto de la ruleta rusa es llevado a gran escala, con hombres apostando sobre la vida de otros hombres.

La película no se circunscribe sólo al personaje de Ferro y se expande en diversas líneas narrativas vinculadas a otros sujetos, desplegando a partir de eso un elenco con unos cuantos nombres importantes: tenemos a Jefferson (Mickey Rourke), un convicto a quien sacan de una prisión mexicana para obligarlo a participar de la competencia y que entabla una particular relación con un empleado (50 Cent) que lo escolta; a Jasper (Jason Statham, probablemente en el papel más ingrato de su carrera), que saca a su hermano Ronald (Ray Winstone) de un manicomio para hacerlo participar del juego; y al Detective Mullane (David Zayas), quien trata de seguir la pista de esta reunión clandestina. Hasta un sombrío Ben Gazzara anda dando vueltas por ahí. Lo llamativo es que estas derivaciones no afectan el ritmo de la trama, porque Babluani no se concentra tanto en los diálogos sino en las acciones, dejando que los hechos vayan trazando un universo repleto de cinismo, hipocresía y ambición. Se pueden intuir la banalización de los cuerpos y la vida humana, el desprendimiento de determinados individuos por lo que hacen y ven hacer, la metáfora sobre el derrumbe del sistema capitalista en la América que ya no protege (si es que alguna vez lo hizo) a la clase trabajadora, pero sin necesidad de grandes discursos o frases altisonantes. Y esto hasta permite que el desborde usual de un actor como Michael Shannon (quien hace del árbitro de la competencia) sea funcional a lo que se está contando, porque su exagerada gesticulación sirve como vehículo paródico de toda la negrura que atraviesa el film.

Hay desde el tono seco, conciso de 13 ruleta rusa, una intención de configurar un espacio-tiempo particular, apenas momentáneo, donde los personajes se cruzan durante unos instantes, de manera brutal, para luego seguir su curso. Un adentro, donde el tiempo se detiene, y un afuera donde todo sigue su marcha. Cuando el adentro se disuelve, los distintos sujetos que pasaron por allí salen al exterior cambiados. Sin embargo, el afuera (que es el que instala las condiciones para que exista ese adentro horroroso) no cambia, continúa de la misma manera. La rueda sigue girando, parece decirnos el film, casi con resignación.

13 ruleta rusa no consigue erigirse como una gran película en parte porque no se propone serlo (de ahí el estilo minimalista, casi de anécdota que tiene) pero principalmente porque al momento de la resolución se va enredando demasiado, forzando el destino de sus protagonistas, sin darse cuenta de que el desarrollo de la historia ya los estaba conduciendo exactamente a ese lugar, casi por decantación. Aún así, se recupera en gran forma gracias a un plano final demoledor, que termina de confirmar la metáfora cuasi política que es el film. Después de eso sólo quedan los simples créditos, y un espectador que debe hacerse cargo, aunque sea un poquito, del feo pero verosímil mundo que contempló.

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