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Llegará la lluvia gris

Por Gabriel Piquet

Podríamos decir que Mar del Plata no es una ciudad que se haya destacado desde el rock. Algunos pueden citar a Los súper ratones, Dios los cría o Altocamet, pero son muy pocos los grupos que han logrado trascender más allá de las fronteras. Con la llegada de Internet esto ha cambiado y la posibilidad de mostrarse para las bandas locales, ha crecido mucho. Sumémosle que a partir de 2010 vienen asomando con interesantes propuestas varias bandas (algunas agrupados dentro de un mismo sello, Desde el mar), con artistas como Luzparis, Alfonsina, Tantra, Avepez, MRLNS (Marilyns), Monkey Kids, Silent o solistas como Salomar, más algunos que vienen desde antes como Video, Manta raya o Fiura, por citar algunos. Estos grupos hicieron que nos ilusionemos con que en Mar del Plata están pasando cosas.

Un tanto fuera de estos circuitos, quizás porque su música abarca otros estilos, podemos encontrar a Les Jubilet, quienes recientemente han grabado su primer disco, el cual representa una grata sorpresa. Doce canciones que van del rock de guitarras, pasan por el bolero, se atreven a la milonga reinterpretándola con su estilo y hasta ecos de guitarras medio funkys en uno de sus temas. Todo este coctel es interesante para empezar a ver cuáles son sus ingredientes y quiénes están detrás de esto: Les Jubilet está integrada por Mauro Scandali (guitarra y voz), Ignacio Santos (bajo eléctrico), Anahí Fernández (acordeón y voz) y Favio Camilletti (batería).

El disco arranca con Un celta en la necrópolis, un riff de guitarra poderoso que inmediatamente luego de un par de vueltas se transforma en una base mid-tempo y la voz de Anahí Fernández que nos dice “llegará la lluvia gris / lavará las caras al fin”. Se podría decir que este tema es uno de los más guitarreros del cuarteto. Seguido por un coro de voces que le dan un aire de mantra, para arrancar con Ecce Homo. Esas voces irán apareciendo en otras partes del tema para fusionarse con la guitarra, el acordeón y un teclado dándole aires más fantasmagóricos. Sobre el final el teclado vuelve a tomar preponderancia, llevando la composición hacia el rock progresivo para cerrar el tema. La única canción en inglés es Fading joy. Esto merece un destacado: Mauro Scandali es creíble cantando en otro idioma e inclusive cuando se desgarra desde lo vocal ponen un plus para que esta balada se acerque al universo de Tim Buckley (salvando las distancias de registro vocal entre ambos cantantes, claro).

Los tres temas que siguen están dentro de lo que más me gusta del disco: Guaita con la Lata es una canción que podría ser radiable si varias emisoras locales programaran más músicos de la ciudad (sigamos el ejemplo de Córdoba, La Plata o Rosario, que difunden sus artistas). Un par de escuchadas y el estribillo -“guaita con la lata, guaita con la lata / cuidado que mata”- se te va a quedar pegado por un buen rato. El siguiente, un tema que modifica el sonido que venía trayendo el disco, Lucero es un bolero que tiene todo los condimentos que este ritmo necesita: trompeta incluida a cargo de Lucas Rodríguez (guitarrista de la banda Locales Rock) y un interesante trabajo del bajista Ignacio Santos, quien le da un cuerpo en la introducción del tema que lo lleva al terreno de la música brasilera. En las primeras estrofas escuchamos a Scandali decir “Lucero en la primera luz del sol / tu luz es espejo de lo que soy / en tu aire plateado respira este ignorante / muy ocupado en vagar y en mirarte”.

Medusa comienza con una introducción que me recuerda a la música de Los halcones galácticos. El sintetizador le da un estilo que remite a sonidos del rock de la década de los 80. El estribillo (aunque no tiene forma de estribillo convencional) muestra un interesante trabajo de las voces: Scandali y Fernández logran ensamblarse de forma consistente: “Mientras sueñas y te mojas con el sol / recuerdas a la historia más preciada de la existinción / no te encuentras sola tú no estás austera / no hay nada de cenizas en tu alma de estrella”. El siguiente, Quemar (las raíces del dolor), es otro de los momentos en los que la banda se pone más poderosa. Scandali grita estirando la palabra “dolor” e inmediatamente el acordeón de Fernández y la batería de Camilletti generan un clima de marcha militar, para volver a la base más rockera. Milonga del rencor, tema compuesto por Santos (los demás temas pertenecen a Scandali) nos trae desde lo musical ese universo que logran tener los cantantes uruguayos, Jorge Drexler o Ana Prada. El acordeón de Fernández (quien también canta en el tema) es lo que le da el toque de originalidad que lo transforma en un tema ciento por ciento Les Jubilet.

Si la banda tuviera contrato discográfico con un sello importante, Interrupcion del sueño sería otro corte de difusión. Allí aparecen sonidos de Almendra y un dejo de ese primer rock nacional. “Yo vivo como asomado a ver la interrupción de un largo sueño / Voy perdiendo la resignación de no creer (de un largo sueño, interrupción)”: Aunque parezca imposible por su longitud, el estribillo es tan melódico que uno lo quiere cantar (es verdad que con licencias en la letra cuando se olvida una parte). Le siguen Milonga de Bengoa, otro interesante trabajo del bajista Santos acompañado por un sólido Camilletti en la batería, e Invitación al vino, donde el acordeón da un toque de canción francesa, aunque el tema se mueve también por las sonoridades del vals.

Cierra el disco de Les Jubilet un sonido que emula al Viento, tal el nombre de la canción, en el que  nuevamente Fernández/Scandali cantan a dúo. Unos primeros acordes de guitarra que parecen hacer al tema más bailable, cambian para transformarlo en un ritmo más lento y en el medio escuchamos a la actriz Alma Garcia (protagonista de Primera cita, cortometraje del realizador marplatense Santiago Pérez Gallardo) recitar una poesía. Sobre el final vuelven a tomar preponderancia las guitarras más funky (por denominarlas de alguna manera), mientras se escucha “vas a caer en el día”. Así, el tema se va despidiendo y el disco te deja con ganas de volver a escucharlo. En esta canción participa tocando el serrucho Nano Alegre, multiinstrumentista en algunos temas del dúo Avepez.

Otro músico invitado, aunque a esta altura es un Les Jubilet más, es Eduardo Palomo (virtuoso pianista que está más relacionado con el jazz). Palomo agrega desde los sonidos del teclado pequeños matices dando personalidad a muchos de los temas, sin quitarles protagonismo a los otros integrantes. La banda grabó este disco de forma casera, dándole más mérito a su primer trabajo, ya que se escucha con una calidad que muchos estudios de grabación envidiarían.

Les Jubilet trae un disco para recomendar, con grandes momentos, que sale bien parado después de varias escuchas. Lo que prometen en sus letras y sus sonidos lo cumplen, la palabra luz da vueltas en varios momentos del disco, el mar también está presente. Me viene a la mente una fiesta, varios amigos tomando vino en una casa frente al mar en un atardecer de verano, de fondo suenan los temas de Les Jubilet.

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