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La noche del demonio

Título original: Insidious
Origen: USA
Director: James Wan
Reparto: Patrick Wilson, Rose Byrne, Barbara Hershey, Ty Simpkins, Andrew Astor, Lin Shaye, Leigh Whannell, Angus Sampson
Guión: James Wan, Leigh Whannell
Fotografía: David M. Brewer, John R. Leonetti
Montaje: Kirk M. Morri, James Wan
Música: Joseph Bishara
Duración: 102 minutos
Año: 2011


7 puntos


Del más allá

Por Matías Gelpi

El guionista y director de El juego de miedo, y guionista de El juego de miedo 3, James Wan, nos trae La noche del demonio, una propuesta absolutamente opuesta a aquellas de la saga de Jigsaw, y un poco más cercana a otra de sus películas, El silencio de la muerte. Opuesta, en principio, porque elige una historia sobrenatural con buenas dosis de suspenso, alejada del gore de montaje frenético de El juego del miedo, y apoyada en una inquietante puesta en escena, suaves y efectivos movimientos de cámara, y una buena fotografía.

El film de Wan es bastante diferente a la mayoría de los exponentes cine de terror actual. No es una remake, no es un slasher, ni un festín de sangre súper-explícito. Es una película de embrujos y posesiones basada en un continuo y cada vez más opresivo ambiente, y varios climax cada vez más intensos. Como un cuento bien narrado y dosificado, a medida que transcurre, la historia se pone más incómoda y terrorífica.

Aquí está la historia de la familia Lambert, el matrimonio de Josh y Renai -interpretados contundentemente por Patrick Wilson (Hard Candy, Watchmen) y Rose Byrne (Troya, Exterminio 2, Sunshine)- y sus hijos, sobre todo de Dalton (Ty Simpkins), quien repentinamente una mañana no se despierta, y luego de estudios médicos inconcluyentes permanece en ese extraño coma durante meses. Al mismo tiempo, cosas extrañas comienzan a suceder en la casa y parecen estar relacionadas con Dalton y su situación.

El gran acierto de La noche del demonio, es apostar por elementos y algunas estéticas olvidadas o dejadas de lado en los últimos tiempos en el género de miedo. No sólo la utilización de planos secuencia y encuadres que parecieran sacados de un manual escrito por Hitchcock, sino también la utilización de temas y personajes que parecieran ya fuera de lo establecido, como “cosas que dan miedo”. Este film extrae bastante de viejas joyas de culto, como From Beyond, del dúo de realizadores Brian Yuzna y Stuart Gordon, y por lo tanto también a H.P. Lovercraft; o películas pequeñas de televisión como Don’t be afraid of the dark. Incluso bastante del cine de John Carpenter, sobre todo en lo que tiene que ver con el desarrollo de cierto ambiente opresivo. Pareciera que Wan le pusiera imágenes al terror indecible, al elemento indescriptible que siempre aparece en la literatura lovercraftiana y también fuertemente en esta película. Va describiendo un mundo paralelo invisible e intangible, donde habitan poderosos entes malignos, con terribles intenciones.

Además, de todo aquello, tenemos la escena de los cazafantasmas, donde dos investigadores de lo paranormal (¡!) analizan si el caso de los Lambert es “real”. Esta escena tiene su comicidad, descomprime de la tensión persistente y nos prepara para lo que viene. También, la exagerada actuación de Lin Shayes como Elise Rainer, la médium que va  a ayudar a los Lambert, queda perfecto con el tono ochenteno que a veces tiene La noche del demonio, y además es casi un homenaje a la Tangina de Poltergeist. Un punto en contra sea quizás el diseño de algunos de los personajes “malos”, especialmente uno que se parece a Darth Maul, del Episodio Uno de La Guerra de las Galaxias.

En fin, tenemos a un James Wan que intenta hacer una película de terror con el espíritu de hace tres décadas pero que funciona muy bien hoy. Que entretiene sin tanto efectismo desde la construcción, elemento por elemento, de un buen relato; y que al menos da un respiro a un mercado hipersaturado de productos post El juego del miedo. Le alcanza con esto para ser de las mejores del año.

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