–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
ATENCIÓN: SPOILERS
Si bien podía esperarse que los dos últimos episodios estuvieran dedicados a la búsqueda Joe (Zoe Saldaña), Lioness la hizo corta, pero no menos apasionante, incluso a pesar de algunas arbitrariedades. Kiss the girls, dirigido por Michael Friedman y escrito por Taylor Sheridan, tuvo una primera mitad dedicada a ese rastreo obsesivo por parte del grupo de Joe, un “buscar una aguja en un pajar, aunque el pajar ahora es más pequeño”, como bien le explica Byron (Michael Kelly) a Mullins (Morgan Freeman). La forma en que finalmente la encuentran es producto de un error bastante tonto por parte de los secuestradores, que pasan un semáforo en rojo justo cuando hay cerca un patrullero. A continuación, una espera muy tensa mientras los policías se van dando cuenta de que están ante posibles sospechosos y evalúan cómo acercarse. Luego, un tiroteo infernal, en el que Joe hace una de las cosas que mejor sabe, que es luchar como una fiera, mientras sus compañeros llegan en el momento indicado para convertirse en los salvadores de toda la situación. Hay otro tiroteo, esta vez dentro de un campo de deportes, en el llano y con riesgos enormes, hasta que arriba el helicóptero con el resto de la unidad. Final feliz, incluso conmovedor, que refuerza el vínculo entre Joe y Cruz (Laysla De Oliveira), que hasta se permite un chiste muy típico del humor militarista que suele manejar Sheridan. Hay también otra charla muy buena, ya en el avión de regreso a Washington D.C. entre Joe y Two Cups (James Jordan), que es revelador del vínculo entre ambos, de lo que han atravesado e incluso del reconocimiento hacia Kyle (Thad Luckinbill), el “Ken” que ha crecido mucho como personaje y que, sin dejar de ser un pedante, ha mostrado ser un tipo leal y sacrificado. Sin embargo, lo más interesante vino quizás después, en particular a partir de un intercambio entre Kaitlyn (Nicole Kidman) y su marido, Errol (Martin Donovan), quien le cuenta que su compañía fue contratada como consultora por el Departamento de Estado para analizar quién estuvo detrás del secuestro. La conclusión a la que llegaron es que los verdaderos responsables quizás no sean los rusos o los iraníes, sino los potencialmente más beneficiados, es decir, Ucrania o Israel. Ahí es donde vuelven a surgir especulaciones respecto a Oleksandra (Elizaveta Neretin), la agente ucraniana que fue la gran fuente para la gran operación llevada a cabo meses atrás: si no estuvo orquestando todo el asunto, aunque esperando una respuesta menos rápida y efectiva por parte de los estadounidenses. La cuestión es qué hacer con ella y, de acuerdo a lo conversado entre Mullins, Byron y Kaitlyn, es bastante posible que la decisión sea asesinarla y hacer de cuenta que no pasó nada, porque al fin y al cabo Estados Unidos necesita que Ucrania contenga a Rusia en el juego estratégico de largo plazo. Mientras tanto, está Joe y su vuelta a casa, a ese hogar donde la aguarda su marido Neal (Dave Annable), que apenas si puede con sus hijas. Pero Joe elige no regresar, al menos por ahora, sino “pronto”, porque antes se propone encontrar al verdadero responsable de su secuestro, para acabar con esa persona. Es entonces que las especulaciones se disparan: ¿está Oleksandra efectivamente involucrada? ¿o alguien más, que podría ser de los propios? Ahí termina Kiss the girls, dejando todo abierto para el final de una temporada que ha sido muy diferente a las anteriores de Lioness.
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