Título original: The Whisper Man // Origen: EE.UU. // Dirección: James Ashcroft // Guión: Ben Jacoby, Chase Palmer, basado en la novela de Alex North // Intérpretes: Adam Scott, Robert De Niro, Michelle Monaghan, Michael Keaton, Owen Teague, Hamish Linklater, Will Brill, Aniela Zeig, Exavier Montanez, Robert Clohessy // Fotografía: Peter Deming // Edición: Christopher Tellefsen // Música: Colin Stetson // Duración: 111 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Netflix
5 puntos
UN THRILLER DEMASIADO SEGURO
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Tras el éxito de El silencio de los inocentes, en Hollywood se pusieron de moda los thrillers con asesinos seriales, casi siempre con menor calidad y suceso. Hubo alguna excepción puntual, como Pecados capitales, que apeló a la estetización de la oscuridad y el horror para desde ahí convertirse en un nuevo referente, aunque en una posición casi opuesta. Pero la verdad es que el saldo fue bastante negativo y lo peor es que este subgénero se quedó ahí, sin lograr innovar más allá o crear nuevos rumbos. Susurran tu nombre, disponible en Netflix, es una certificación de esta imposibilidad.
La traducción es un poco ridícula: el título original es The Whisper Man, algo así como “El Hombre de los Susurros”, que posee cierta resonancia a cuento de hadas macabro. El relato se centra en Tom (Adam Scott), un escritor que quedó viudo recientemente y cuyo hijo es secuestrado por un asesino cuyo modus operandi es idéntico al de un hombre (Michael Keaton) que está hace décadas en prisión. Es por eso que tanto él como la detective a cargo del caso (Michelle Monaghan) terminan recurriendo a su padre (Robert De Niro), un policía ya retirado que fue quien atrapó al primer homicida. Lo que seguirá es una carrera contra el tiempo antes de que el niño secuestrado aparezca muerto y que implicará una pesquisa elusiva para averiguar la identidad y motivos del nuevo criminal.
La película de James Ashcroft, basada en la novela de Alex North, tiene un arranque dubitativo, como si le costara encontrar el ritmo y el tono apropiados para avanzar con su trama. Y luego tiene notorias dificultades para balancear el thriller, con sus aspectos de investigación, búsqueda y persecución, con el verdadero conflicto de fondo, que es de pérdida y lazos paterno-filiales rotos. Hay, es cierto, unos cuantos pasajes inquietantes vinculados al accionar del asesino, que se acerca de manera casi íntima a sus víctimas, con grabaciones de conversaciones que son entre ambiguas y enfermizas, en buena medida porque introducen interrogantes sobre los motivos de ese villano que no deja de ser un individuo torturado. Pero son apenas partes puntuales dentro de un todo al que le cuesta demasiado capturar la atención del espectador a pesar de los nombres involucrados.
Quizás los defectos de Susurran tu nombre se resuman en las apariciones de Keaton, en cómo generan algunos enigmas que luego son respondidos de forma bastante arbitraria y en cómo el personaje atraviesa una sucesión de lugares comunes -incluso en lo interpretativo- que a esta altura del partido restan más que suman. El tono pausado de la narración también está dado por cierta pereza creativa, por contar con apenas un par de ideas visuales y no mucho más. Por eso también las resoluciones que aporta el tramo final no solo no sorprenden, sino que hasta son claramente previsibles. Y cuando intenta acercarse a esa posibilidad de sorprender, incurre en algunas decisiones que rozan lo turbio y el golpe bajo. Susurran tu nombre es una película discreta, que nunca se anima realmente a romper con las expectativas y que va a lo seguro, y ese posiblemente su peor defecto.
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