–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
En el 2023, Prime Video lanzó la primera temporada de Citadel con mucha pompa, a tal punto que la elevó a la categoría de franquicia instantánea, anunciando además dos spinoffs. Pero algo no salió como se esperaba: la serie principal, a pesar de los nombres involucrados tanto en la realización como en el reparto, no llegó a meterse realmente en la conversación del público y las producciones laterales (Citadel: Diana y Citadel: Honey Bunny) fueron silenciosamente canceladas luego de sus primeras temporadas. De repente, Prime Video se encontró con que tenía entre mano un producto gigantesco y caro que no le interesaba realmente a nadie, lo cual quizás explique el tiempo considerable que tardó en avanzar con la segunda entrega. Pero finalmente acá estamos con otros siete episodios que dan la impresión de ser tanto un reseteo como una continuación de lo visto previamente. Es que, si por un lado hay guiños al enfrentamiento entre la desaparecida agencia Citadel y el sindicato criminal Manticore, por otro el relato parece enfocarse de manera más específica en una misión particular, que empieza y termina ahí. Tenemos entonces a Bernard Orlick (Stanley Tucci) que, luego de escapar de su cautiverio, decide reclutar a antiguos aliados para impedir que el que era su captor, Paulo Braga (Gabriel Leone), asesine al presidente ruso mediante un dispositivo que puede convertir a cualquiera en un asesino entrenado. De fondo, hay una lucha por un grupo de satélites que serían un vehículo perfecto para la dominación mundial. Si la trama da para un abordaje al estilo del James Bond de Pierce Brosnan -o sea, un cachivache relativamente divertido-, como dos de los integrantes del equipo son Mason Kane (Richard Madden) y Nadia Sihn (Priyanka Chopra Jonas), que arrastran un largo historial de desencuentros amorosos, engaños, secretos, traiciones y traumas familiares, todo pasa a ser muy serio, al estilo del James Bond de Daniel Craig. La solemnidad es el tono dominante, a tal punto que el único personaje que está en plan “esto es una joda” es James Hutch (Jack Reynor), un ex agente de la CIA que queda un poco forzado y a contramano de todo lo que lo rodea. Es cierto que la narración, en base a constantes idas y vueltas, marchas y contramarchas, adquiere dinamismo y mantiene la atención del espectador. También que hay un trabajo más que correcto en la puesta en escena -gracias a directores competentes como Joe Russo y Greg Yaitanes-, que permite que incluso un tipo como Tucci, de más de 60 años y cero vínculo con el género, sea relativamente creíble en las escenas de acción. Pero, al mismo tiempo, la sensación que respira cada plano, por más que quiera transmitir trascendencia, es de una inutilidad casi total, que se ve potenciada por un último capítulo en el cual, con apenas cinco minutos de diferencia, Orlick pasa de ser un buen tipo a un sorete manipulador y luego otra vez un buen tipo. Ahí es donde dan ganas de decirles a los guionistas que no se crean tan astutos porque lo que escribieron no es precisamente del nivel de Los sospechosos de siempre, sino algo bastante más berreta. Y si la última escena deja las puertas abiertas para una tercera temporada, la sensación que predomina es de que Citadel ya no tiene mucho más para ofrecer.
-La segunda temporada de Citadel está disponible en Prime Video. Todavía no está confirmada una tercera entrega.
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