Título original: Tin Soldier // Origen: Reino Unido / EE.UU. // Dirección: Brad Furman // Guión: Jess Fuerst, Pablo F. Fenjves, Brad Furman // Intérpretes: Scott Eastwood, Jamie Foxx, Nora Arnezeder, Joey Bicicchi, John Leguizamo, Robert De Niro, Igor Pecenjev, Yul Vazquez // Fotografía: Tim Maurice-Jones // Edición: Jarrett Fijal, Padraic McKinley // Música: Chris Hajian // Duración: 86 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Prime Video
3 puntos
UNA MEZCLA INDIGESTA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Si bien es cierto que Robert De Niro, a diferencia de otros compañeros generacionales como Al Pacino, ha conseguido mantenerse vigente y hasta relevante, también es innegable que cada tanto hace trabajos de compromiso y de muy baja calidad. Algo parecido puede decirse de Jamie Foxx, que puede aparecer en proyectos importantes y también en otros que son fácilmente olvidables. Por otro lado, tenemos a alguien como Scott Eastwood, a quien todavía le cuesta ser algo más que el hijo del gran Clint, con una carrera que es hasta ahora de mínima irregular.
Todos ellos (más algunos más como John Leguizamo y Yul Vázquez, que aparecen un ratito por ahí) confluyen en Código venganza, mediocre film disponible en Prime Video dirigido por Brad Furman, que hace ya tiempo supo hacer una película interesante como Culpable o inocente, pero que después nunca consiguió volver a ese nivel. El relato se centra en Nash Cavanaugh (Eastwood), un ex militar con estrés postraumático que se convierte en discípulo de “El Bokushi” (Jamie Foxx), el líder de una secta que busca armar un ejército propio para enfrentarse al gobierno federal. Ese vínculo termina muy mal, a tal punto que Nash pierde todo, incluida su pareja, y cuando está totalmente en la lona es reclutado por un agente gubernamental (Robert De Niro) para una misión que tendrá un poco de todo: salvataje, destrucción, revancha, redención y un largo etcétera.
Ya el planteo argumental tenía sus riesgos, a partir de su mezcla de drama moral, thriller psicológico y relato de acción, sumado a algunos de sus temas, como los comportamientos sectarios, los traumas que afrontan los veteranos de guerra y las acciones gubernamentales encubiertas. Código venganza no parece tener en cuenta todo esto o, quizás, por el contrario, lo hace en demasía, porque si bien la solemnidad que despliega es agobiante, todo lo que ocurre es tan disparatado que no invita a tomársela muy en serio. De hecho, las ideas que enuncia la película alternan entre los lugares comunes y los directamente irresponsables. El resultado general para el espectador oscila entonces entre la indiferencia y el aburrimiento.
Aunque lo peor sean quizás las actuaciones, con Eastwood pasado de intensidad sufriente, De Niro casi siempre a desgano y Foxx montando un showcito personal insufrible. Mientras tanto, la carrera de Furman sigue en caída libre. Aunque Código venganza tiene una ventaja: dura menos de una hora y media, así que no se pierde tanto tiempo.
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