Título original: Bodycam // Origen: Canadá // Dirección: Brandon Christensen // Guión: Brandon Christensen, Ryan Christensen // Intérpretes: Jaime M. Callica, Sean Rogerson, Catherine Lough Haggquist, Angel Prater, Keegan Connor Tracy, Chris Casson, Elizabeth Longshaw, Colette Nwachi, Joe Perry, Stafford Perry, Rob Grant, Kevin Doree // Fotografía: Clayton Moore // Edición: Brandon Christensen, Rob Grant // Música: Justin A. Martell // Duración: 75 minutos // Año: 2025
5 puntos
PoV
Por Cristian A. Mangini
911: Llamada infernal, el último film del canadiense Brandon Christensen podría encasillarse facilmente como una película dentro del subgénero «found footage». En el género de terror es un recurso que tuvo su época dorada con el impacto generado por El proyecto Blair Witch (1999), Actividad paranormal (2007) y Cloverfield (2008), pero como recurso tuvo un declive que, a pesar de algunos exponentes notables, no alcanzó la popularidad que supo tener en esa primera década del siglo XXI. Económico e ingenioso, la trampa del recurso está en cuán consecuente es a su premisa visual y si tratar de mantener esa premisa es orgánico con la narración o es apenas un capricho que nos hace perder minutos de expectativa. Pero deciamos «podría encasillarse» porque es un film de terror llano, previsible, si no se toma en cuenta que los protagonistas son policías y el Bodycam (título original del film, que refiere a las cámaras que llevan los policías para monitorear su desempeño) fue una herramienta sobre la cual se puso el foco cuando ocurrieron distintas ejecuciones de la policía en situaciones que conmovieron a la opinión pública en Estados Unidos. Esto le da un subtexto político que puede darle una relectura.
Sin embargo, la premisa del film es bastante simple. Dos oficiales acuden a una llamada en los suburbios de una ciudad genérica para asistir un pedido de auxilio por problemas domésticos. Lo que parece una operación de rútina termina complicándose tras la ejecución accidental de uno de los implicados. La desesperación por encubrir el asunto desmorona a toda la operación y el clima se va enrareciendo cuando el oficial Bryce (interpretado por Sean Rogerson) admite tener visiones cada vez más inquietantes. Es aquí que el relato tiene una transición hacia lo sobrenatural con un clima opresivo que estalla hacia el final. Es en este segmento donde aparecen las ideas más creativas y el relato gana aire, abriendose de la tradición llana del found footage.
Por fuera de la mención que hicimos del subtexto, el film construye una línea narrativa focalizada en la intriga que va construyendo el registro. Como a otros exponentes del género, le sobran minutos, se torna derivativa y el montaje paralelo es la pequeña trampa que el director nos ofrece para no quedar límitado al punto de vista de la bodycam (o, al menos, a solo una de las bodycams). El problema central es que la intriga nunca llega a amalgamarse del todo con la trama policial que busca encubrir el violento evento de la llamada, haciendo que el desenlace paranormal resulte insatisfactorio y deje en el olvido lo que ocurrió en los primeros minutos del film. Es el costado lúdico del desenlace, con algunas apuestas creativas surrealistas que generan extrañamiento, donde el film de Christensen gana fuerza y nos pone ante lo que parece una nueva película. Lamentablemente este segmento es corto y finaliza de forma forzada, incluso con la intervención de personajes que poco tenían que ver con el relato.
En definitiva, 911: Llamada infernal es un film prolijo al que el ingenioso recurso del found footage le termina pesando como un ancla a la que le sobra metraje y no termina de desplegar su potencial creativo. A pesar de sus 75 minutos, se hace un film de premisa que podría haber quedado en un mediometraje ingenioso. Como largometraje es apenas otro exponente mediocre con algunos momentos inquietantes.
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