Por Mex Faliero
Debo reconocer que la experiencia de Ted Lasso me llevó a pensar que una tercera temporada de Terapia sin filtro podía ser un error. Pero aparentemente no hay nada que pueda vencer el encanto de la serie creada por Brett Goldstein, Bill Lawrence y Jason Segel. Con sólo dos episodios, la tercera temporada no sólo que mantiene el nivel sino que además alcanza algunos momentos de altísima calidad en su escritura. Happiness mission fue dirigido por Zach Braff y su título fue acorde a la experiencia de los personajes: alcanzar la felicidad es toda una misión. Si la temporada parece avanzar sobre la salud de Paul (Harrison Ford) y cómo el grupo se encarga de atender sus necesidad, todos comandados por Liz (Christa Miller), lo cierto es que hubo un par de subtramas muy potentes en las que se exploraron costados más oscuros de los personajes. Lo primero, y más violento, fue la confesión de Gaby (Jessica Williams) respecto de Louis (Brett Goldstein) y la no aceptación de la aceptación de los demás. Mientras Alice (Lukita Maxwell) y Jimmy (Segel) lograron atravesar el duelo y compartir tiempo con el hombre que atropelló y mató a la madre y esposa, para Gaby la pérdida de su amiga genera un sentimiento tan fuerte que le inhabilita el perdón. En otro pasaje bastante amargo, Derek (Ted McGinley) tendrá que hacerse cargo de cómo malcría a su inútil hijo Matthew (Markus Silbiger), y buscará un momento de intimidad para pedirle que se vaya de la casa y enderece el rumbo, lo que sólo logrará una respuesta intempestiva del joven. Si bien la escena no estuvo exenta de comedia, para el pobre Derek, siempre acostumbrado a escapar de las cosas, fue una situación incómoda que puso en crisis la relación padre-hijo. Para no irnos con esta amargura, destacamos además el encuentro entre Jimmy y Sofi (Cobie Smulders), un diálogo tenso entre dos personas de vuelta de la vida que no saben si tirarse de cabeza a una nueva relación, pero jugado con la gracia de dos que se conocen bastante. En el debe, tal vez el episodio generó un conflicto veloz para sacar rápidamente de escena a Louis, un personaje que posiblemente no tenía más para aportar, pero fue algo que se notó un poco apurado, como si Goldstein se tuviera que ir a grabar la nueva temporada de Ted Lasso.
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