Título original: Wake up dead man: a Knives Out mystery // Origen: EE.UU. // Dirección: Rian Johnson // Guión: Rian Johnson // Intérpretes: Daniel Craig, Josh O´Connor, Glenn Close, Josh Brolin, Mila Kunis, Jeremy Renner, Kerry Washington, Andrew Scott, Cailee Spaeny, Daryl McCormack, Thomas Haden Church, Jeffrey Wright, Annie Hamilton, James Faulkner, Bridget Everett, Noah Segan // Fotografía: Steve Yedlin // Edición: Bob Ducsay // Música: Nathan Johnson // Duración: 144 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Netflix
6 puntos
LOS ENIGMAS DE LA FE
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Repaso mi crítica de Glass Onion: un misterio de Knives out y no puedo creer que haya sido tan generoso en su momento con una película que en verdad estaba lejísimo del 6 y más cerca del 3. Quizás fue el aturdimiento y no terminé de concebir que Rian Johnson había tirado por la borda todos los méritos de Entre navajas y secretos, para terminar entregando una película enredada y pedante. Pero Wake up dead man: un misterio de Knives out, aunque todavía lejos del nivel de la primera parte, es una mejora significativa y una vuelta a la dirección correcta.
Si Glass Onion era puro exhibicionismo -de presupuesto, de elenco, de supuesta astucia narrativa-, Wake up dead man es mucho más sobria, sin por eso dejar de tener momentos pirotécnicos. Quizás eso tenga que ver con que la religión es un tema central dentro del relato y eso la termina llevando a cierto ascetismo en la puesta en escena, con Johnson enfocándose, como corresponde, en la historia y los dilemas éticos que plantea, y dejando de lado el regodeo estético y discursivo. Acá tenemos a un joven sacerdote llamado Jud (Josh O´Connor) con un pasado oscuro, pero creyente convencido, que es enviado a una parroquia en declive, manejada por un tal Monseñor Wicks (Josh Brolin), un tipo odioso, violento y manipulador, que maneja a su congregación de forma cruel y miserable. Cuando Wicks es asesinado en plena misa, Jud se convierte en el principal sospechoso, aunque, por supuesto, habrá toda una galería adicional de posibles culpables del crimen. Y es ahí cuando entrará en escena el detective Benoit Blanc (Daniel Craig) para tratar de resolver un crimen perfecto.
Más allá de todo el enigma alrededor del asesinato de ese personaje repudiable que es Wicks, su cómo, por qué y para qué -con referencias a toda una tradición del thriller literario-, el tema de fondo de Wake up dead man es la fe religiosa. Pero no tanto la fe religiosa como componente existencial, sino como profesión y deber, además de como sostén ético. Lo meritorio del film es que ese tópico, debatido entre varios personajes -no solo Blanc y Jud, sino también, por ejemplo, por el interpretado por Glenn Close-, se inserta en buena medida desde gestos y frases particulares, y también desde un humor por momentos bastante negro y casi siempre efectivo. Johnson consigue durante la mayor parte de la película fusionar los interrogantes policiales con los profesionales y morales, llevando de las narices a un espectador que casi nunca percibe que está viendo una película que roza las dos horas y media. Y en la que, asimismo, hay figuras (además de los mencionados, Jeremy Renner, Kerry Washington, Andrew Scott, Cailee Spaeny, Thomas Haden Church y Jeffrey Wright) que por suerte evitan el showcito personal.
Es cierto que, en sus últimos minutos, Wake up dead man cae en la mayoría de las trampas que había logrado evitar en los dos primeros tercios del metraje. Es entonces que la película se pone algo sentenciosa y redundante en sus explicaciones, dejando demasiado clara su tesis sobre el pequeño mundo que aborda y la resolución para el misterio planteado. Lo mismo se puede decir para el reparto algo moralista de premiados y castigados. Pero, por suerte, se impone la diversión antes que la solemnidad irónica, además de una reflexión bastante lúcida sobre el ejercicio de la fe, que quizás no mueva montañas, pero sí por lo menos el ego de Johnson para el lado correcto.
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