–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
El gran protagonista del nuevo capítulo de Tulsa King fue un nuevo personaje interpretado por Samuel L. Jackson, Russell Lee Washington Jr., que encabezará un spinoff titulado NOLA King, que estará situado en Nueva Orleans. Por suerte, su inclusión no pareció forzada, sino que en Dead weight, dirigido por Jim McKay, se incorporó con fluidez a una de las tramas centrales. Es que a Russell lo vemos en el arranque realizando un pequeño trabajo como sicario que resulta ser para Quiet Ray (James Russo). Todo en Russell luce parsimonioso, casi cansino y a la vez canchero, bien al estilo Jackson -en lo que da la impresión de ser un rol a su medida-, incluso cuando sufre el apriete de Ray, quien lo obliga a llevar a cabo un último encargo antes de dejarlo en paz. Ese encargo consiste, predeciblemente, en liquidar a Dwight (Sylvester Stallone), pero los planes de Russell son otros. En cambio, lo que vemos es una pequeña reunión entre Russell y Dwight, donde el primero básicamente le da un pase libre, saldando de esta manera deudas del pasado que se remontan al tiempo que compartieron en prisión. Esa decisión de Russell (que piensa en volver a su hogar en Nueva Orleans) desatará la furia de Ray, quien abre un nuevo contrato, pero ahora no solo para Dwight, sino también para Russell, con Vince (Vincent Piazza) supervisando el asunto. Pero ni Dwight ni Russell son tontos y ambos volverán a unirse para anticiparse a los hechos: luego de recibir información de la ubicación de los nuevos sicarios, ambos van hasta el lugar donde se alojan sus enemigos. Estos resultan estar, oh casualidad, en el mismo hotel donde estaba Russell, listos para acorralarlo y deshacerse de él. Pero ocurre lo contrario: los dos veteranos montan rápidamente un plan de ataque y los asesinan de forma rápida y limpia. Precisamente la veteranía fue el foco temático y hasta estilístico de Dead weight, que descansó casi en su totalidad en los carismas de Stallone y Jackson, que mostraron entre ellos una química más que interesante. Hubo un espacio acotado para otras subtramas, con Dwight aprovechando que el balance de poder cambió con el Agente Musso (Kevin Pollak) gracias a la información que dispone sobre el terrorista Dexter Deacon, para pedirle que le consiga una licencia federal de distribución de alcohol. Al mismo tiempo, mientras el negocio del licor de Dwight avanza, el de la distribución de pastillas de Tyson (Jay Will) tiene una de cal y otra de arena: por un lado, Bodhi acepta ayudarlo en la fabricación, pero por otro, cuando intenta vender la mercancía en un boliche, termina atrayendo la atención indeseada de gente que no parece pacífica. Sin embargo, la última secuencia dejó todo abierto, con una situación que pondrá seguramente a Dwight al límite, ya que vemos a su hermana Joanne (Annabella Sciorra) en manos de gente de Dunmire (Robert Patrick). Se viene un cierre de temporada de alta tensión, donde posiblemente se dirima -¿para siempre?- el duelo entre Dwight y Dunmire.
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