Título original: Idem // Origen: Italia // Dirección: Maura Delpero // Guión: Maura Delpero // Intérpretes: Tommaso Ragno, Giuseppe De Domenico, Roberta Rovelli, Martina Scrinzi, Orietta Notari, Carlotta Gamba, Santiago Fondevila, Sara Serraiocco // Fotografía: Mikhail Krichman // Montaje: Luca Mattei // Música: Matteo Franceschini // Duración: 119 minutos // Año: 2024 //
8 puntos
EL TIEMPO DETENIDO: MEMORIA Y RESISTENCIA
Por Guillermo Colantonio
Ingresar al universo estético de Vermiglio, película dirigida por Maura Delpero, es como entregarse al tiempo de un claustro. Si bien se trata de un drama de época ambientado en la Segunda Guerra Mundial, en un pueblo de los Alpes italianos, todas las huellas contextuales están al servicio de un tratamiento cinematográfico fundado en la luz, el espacio y una puesta en escena donde cada signo encuentra su justo lugar, su justa dimensión. Para que esto sea posible, hay un trabajo de cámara orientado a que cada plano respire y permita una atenta observación, sin caer en el regodeo formal ni en poses elitistas. Por una vez, una cineasta no filma la misma nieve, la misma montaña. El paisaje -un personaje más- está perfectamente integrado a las intenciones dramáticas y expresivas.
La complejidad de una familia numerosa regida por un patriarca y la progresiva develación de sus aspectos ocultos son narradas con sobriedad, sin caer en las estridencias de un discurso manipulador. Un hombre severo y diletante, inflexible en cuanto a las normas de la casa, pretende sostener un esquema que pronto revelará sus fisuras. Lo acompaña su mujer, encargada de las tareas domésticas, junto con siete hijos. Como en toda estructura rígida e impuesta, serán los deseos los que pongan en crisis la aparente armonía: una hija sueña con estudiar en otro lugar, otra experimenta sensaciones de índole sexual, y la mayor se enamora de un joven desertor siciliano que llega al pueblo. Este último hecho sacude a la comunidad, que se debate entre la acusación de traidor o la aceptación. Mientras tanto, la pareja intentará llevar adelante su amor.
Lejos de apoyarse en una trama de golpes bajos o en subrayados indiscretos, la realizadora apuesta por una acertada atmósfera emocional, de modo que los silencios, el paisaje y los estados de ánimo reflejados en los gestos y los cuerpos sean quienes hablen. Este poder de sugerencia, sumado a las elipsis y los implícitos, le otorga a la película su rasgo más destacado: el plus diferencial respecto de otros dramas similares.
Otro acierto es dejar la guerra fuera de campo, explorar sus bordes y consecuencias no desde un marco épico ni desde la adrenalina. La historia del desertor encierra parte del horror y permite imaginar lo que implica estar involucrado en el infierno del campo de batalla. Aquí lo importante es el punto de vista de las mujeres, de quienes se quedan, relegadas a sostener, imposibilitadas de desarrollarse como personas independientes. Este es el otro drama, y no necesita del panfleto barato para contarse. Delpero parte siempre de las pequeñas cosas y, desde allí, abre el juego hacia un mundo gobernado por dogmas. Su lógica en cuanto a la ambientación supone reemplazar el imperativo de la corrección y la fidelidad por decisiones más cercanas al arte cinematográfico. Basta ver el uso que hace de la luz, la manera en que registra, parsimoniosa y poéticamente, cada recoveco. La sensación es que nos sumergimos en ese pasado distante, no que nos hablan de él como si fuera una lección de historia.
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