Título original: Exterritorial // Origen: Alemania // Dirección: Christian Zübert // Guión: Christian Zübert // Intérpretes: Jeanne Goursaud, Dougray Scott, Lera Abova, Kayode Akinyemi, Annabelle Mandeng, Rickson Guy da Silva, Rada Rae, Kris Saddler, Nina Liu // Fotografía: Matthias Pötsch // Edición: Ueli Christen // Música: Sara Barone // Duración: 109 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Netflix
6 puntos
MADRE Y SOLDADO
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Sorpresivamente -aunque no tanto, teniendo en cuenta las bondades del algoritmo de la plataforma- Extraterritorial se convirtió en un pequeño gran éxito en Netflix. Lo logró con una fórmula básica, pero efectiva: un conflicto limitado a un solo espacio, una protagonista con motivaciones con las cuales es fácil empatizar y una narración que, una vez que establece su premisa, no para nunca.
El film, escrito y dirigido por Christian Zübert, se centra en Sara (Jeanne Goursaud), una soldado alemana que supo tener un hijo con un colega norteamericano, pero que quedó viuda tras una misión donde todo lo que podía salir mal, salió mal. Con su pequeño hijo, Sara va al Consulado de los Estados Unidos para tramitar la visa que le permita viajar a ese país, donde la espera una oportunidad laboral, además de la chance de comenzar de nueva y dejar atrás un pasado demasiado doloroso. Sin embargo, en un corto momento de distracción, el niño desaparece y Sara deberá emprender una búsqueda desesperada, enfrentándose a criminales, autoridades que no le creen, oficiales corruptos y hasta con sus traumas no resueltos. En el medio, se topará con una conspiración ligada a esa misión que la marcó para siempre.
Para disfrutar de Extraterritorial y su esquema de tensión ascendente, hay que permitirse suspender la incredulidad y dejarse llevar por una trama repleta de arbitrariedades. Ya el disparador del argumento nos pide que no juzguemos a la protagonista, pero, después, verla circular con llamativa facilidad por todos los rincones de un edificio que debería tener un montón de protocolos de zonas casi inaccesibles es casi hilarante. A eso hay que sumarle una gran cantidad de vueltas de tuerca que acercan el relato al absurdo y el disparate. Pero lo cierto es que, en el fondo, lo que vemos es bastante simple: una madre dispuesta a lo que sea, que recurre a todas sus habilidades para hallar a su hijo y que se convierte en una fuerza imparable que sacude todo a su paso. Una de las claves para que esta apuesta funcione está en la actuación de Goursaud, que consigue la mezcla justa de fuerza, angustia, sensibilidad y hasta algo de inocencia, lo que la convierte en una heroína muy creíble en una película que está casi siempre al borde de lo inverosímil.
El otro factor relevante está en el trabajo de Zübert, que construye un guión repleto de elementos forzados, pero aún así consistente, y que le agrega una puesta en escena lograda en sus ambiciones. Hay, por caso, un puñado de planos secuencia que aprovechan al máximo las posibilidades que dan los espacios y la fisicidad que transmite Goursaud. Y si las resoluciones son puro artificio, por lo menos no hay mucha moralina ni lecciones de vida baratas. Extraterritorial es como su protagonista: arremete, va para adelante y consigue que le creamos a las piñas.
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