Título original: Sting
Origen: Australia
Dirección: Kiah Roache-Turner
Guión: Kiah Roache-Turner
Intérpretes: Noni Hazlehurst, Jermaine Fowler, Alyla Browne, Robyn Nevin, Ryan Corr, Kate Walsh, Penelope Mitchell, Jett Berry, Kade Berry, Silvia Colloca, Lee Perry, Danny Kim, Tony J Black, Alcira Carpio
Fotografía: Brad Shield
Montaje: Jeff Cummings, Luke Doolan, Kiah Roache-Turner
Música: Anna Drubich
Duración: 92 minutos
Año: 2024
5 puntos
POCA ARACNOFOBIA
Por Esteban Simoes
El terror es un género que trabaja mayormente, en cualquiera de las disciplinas que se nos ocurra, sobre miedos básicos, arraigados de la humanidad. Podríamos pensar en la oscuridad como material primordial, el miedo a lo desconocido, y por supuesto, los bichos grandes. En este caso, es la aracnofobia la protagonista indiscutible de esta película, como una emoción a explotar. Obviamente, dependiendo del grado de la misma que tengamos, es el mayor o menor impacto que la película en cuestión nos pueda deparar. Porque el terror, ya sabemos, no es un género que se ande con muchas vueltas. Tanto sea un slasher, una película de posesiones, una de casa embrujada, o una de monstruos, como en este caso, desde un mínimo tráiler ya sabremos de qué va la cosa. Acá, ya desde el afiche tenemos toda la información que necesitamos.
Ambientada en una Nueva York atestada por una nevada intensa de invierno, Sting: araña asesina cuenta la historia de Charlotte, una chica que vive con su familia en un edificio medio derruido de la ciudad. Su padrastro, dibujante de cómics, su madre, también profesional, y su pequeño medio hermano. Asimismo están sus abuelas en el edificio y otros extraños propietarios. La cuestión es que la niña no tiene mejor idea que adoptar a una extraña araña como mascota, la Sting en cuestión, sin reparar en que la pequeña arañita tiene una proporción de crecimiento completamente descomunal.
Sting: araña asesina es una película chiquita que funciona mejor como melodrama indie de familia disfuncional ensamblada, que cuando quiere ser una película de terror al paso. El director aprovecha el espacio del edificio para jugar a filmar planos secuencia y escenas donde la cámara gira sobre el ambiente sin mucho sentido. Si bien hay que reconocer que los efectos prácticos del bicho están bien logrados, es indiscutible que el guión falla, sobre todo en la última media hora, cuando debe decidirse a resolver el propio monstruo que creó en la hora previa. Podemos decir que la película logra algunos sustos y funciona por momentos, deparándonos un entretenimiento digno, aunque el resultado final no sea memorable.
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