Título original: Ídem
Origen: Argentina
Dirección: Maximiliano Acosta, Santiago Nacif, Lola Winer
Guión: Maximiliano Acosta
Intérpretes: Beba Pugliese, Carla Pugliese, León Gieco, Luis Brandoni, Rodolfo Mederos
Fotografía: Roberto Persano
Montaje: Gabi Jaime
Música: Osvaldo Pugliese
Duración: 74 minutos
Año: 2024
7 puntos
DE MAESTRO DEL TANGO A SANTO POPULAR
Por Emiliano Attadia
“Protégenos de todo aquel que no escucha/ Ampáranos de la mufa de los que insisten con la patita de pollo nacional/ Ayúdanos a entrar en la armonía e ilumínanos para que no sea la desgracia la única acción cooperativa/ Llévanos con tu misterio hacia una pasión que no parta los huesos y no nos deje en silencio mirando un bandoneón sobre una silla”. Estas palabras conforman la oración a San Pugliese, un mito, una leyenda. Decenas de santos populares circulan en la calle (y la virtualidad) argenta: desde lo futbolístico (con Maradona y Messi como máximos exponentes), figuras asociadas a los milagros y las creencias (como la Difunta Correa o el Gauchito Gil), hasta ídolos populares (re) convertidos en centro de plegarias (como Taylor Swift o Harry Styles). Podemos encontrar la estampita de estos en la parte de atrás de la funda del celular, en la billetera o pegada en una computadora. Todo sea por atraer la buena suerte, incluido inmortalizar la figura del ya fallecido compositor Osvaldo Pugliese.
Cómo un músico nacido hace más de cien años se convirtió en el patrono de todos los que realizan esa rama del arte es una gran incógnita que San Pugliese va a responder, sobre todo en los últimos minutos. Porque antes se encarga de repasar los grandes hitos de la carrera musical de Pugliese de la mano de la nieta (la bandoneonista Carla Pugliese), su hija Beba y varios compañeros de orquesta que trabajaron con Osvaldo, así como también las polémicas generadas en aquellos años (como utilizar más instrumental en las canciones y menos voz). Partiendo de entrevistas a las personas mencionadas, con el correr de los minutos aparece material de archivo que complementa el relato. Así, surgen anécdotas de todo tipo: desde cómo se dividían el dinero ganado hasta la gira mundial consagratoria donde exportaron el tango hacia otros lugares. A su vez, se expone la configuración de una nueva generación en este género musical como Aníbal Troilo y, sobre todo, Astor Piazzolla, donde se evidenciaban ciertos roces con la orquesta de Pugliese, pero también se potenciaban para sacar lo mejor de cada ensamble: tal es el caso del famoso encuentro en 1989 en Ámsterdam que compartieron escenario. De todas maneras, las fotos archivadas, los videos testimoniales y los relatos de estos años fuera de Argentina, construyen una historia más cercana a lo que puede vivir una banda de rock o pop actualmente girando sin pausa, que a los tangueros de esa época (y anteriores).
Más allá de su faceta artística, lo político condimenta la figura compleja de Pugliese. Desde ir a prisión durante el peronismo hasta conseguir el apoyo del expresidente Raúl Alfonsín para tocar en el teatro Colón cuando cumplió 80 años, narrado por el propio Luis Brandoni. Sin embargo, la lectura que uno hace, luego de escuchar todas las voces, es que Osvaldo fue un músico transversal celebrado por distintos espacios y clases sociales. La última parte regresa al inicio y busca encontrar una respuesta al mito de santificar al músico. Es cuando aparecen los supuestos creadores de la estampita, quienes comentan el proceso de reconstrucción propia para pasar de lo terrenal a lo místico, junto con testimonios de rockeros actuales que aportan a esta cuestión. En resumen, San Pugliese da una visión clara de la trascendencia de un pianista nacido en el barrio porteño de Villa Crespo que se consagró a nivel mundial, reinventando el tango de generaciones anteriores.
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