Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
A lo largo de sus siete capítulos, X-Men ’97 ha demostrado que su fortaleza narrativa radica en concentrar la atención en el arco principal de cada envío. Si bien por momentos el episodio se pierde entre varias subtramas, la suma de esos conflictos termina dándole sentido al escenario de cara al cierre de la temporada. Dirigido por Emi-Emmett Yonemura y escrito por JB Ballard y Charley Feldman, Bright Eyes inicia con el funeral de Gambito. Llena de ira por la pérdida de su amor, Rogue destruye una base militar para que Henry Gyrich, asesino del Profesor X, revele el paradero del sospechoso por la masacre de Genosha: Bolivar Trask. Sin embargo, el general Ross admite que están moviendo constantemente a Gyrich para evitar represalias mutantes. Una de las particularidades del episodio es que X-Men comienza a incorporar elementos del Universo Marvel. Ante ello, Rogue rastrea al villano hasta una choza abandonada en medio de la nada, donde encuentra al Capitán América. Luego de que Rogers contara que Gyrich estaba en la Ciudad de México pero que no podría unirse a la búsqueda por lealtad al gobierno, Rogue arroja el escudo hacia las montañas mientras lo acusa de ser un policía. En la mansión, Cíclope discute con el presidente Kelly, quien se niega a enviar ayuda a Genosha para no arriesgar su capital político de cara a las elecciones. Lentamente, Bright Eyes va destruyendo la confianza entre ambas especies. Se suman el enojo de Bestia con la periodista Trish Tilby, indignada por las protestas mutantes tras la masacre, y el pedido de la madre de Roberto / Sunspot para que no revele sus poderes en público porque perjudicaría la imagen de su empresa. Tras el rescate de Emma Frost en Genosha, Bolivar Trask se comunica con los X-Men para confesar que no era el autor de la matanza y pedirles que lo buscaran en Madripoor. Pero antes hacen una escala en México, donde hallan a una Rogue desconsolada tras haber torturado a Gyrich. Mientras los X-Men interrogan a Trask en su laboratorio con tecnología centinela, un misterioso personaje asesina a Gyrich. Después de revelar que Mr. Sinister se encontraba detrás de la masacre de Genosha y del misterioso programa OZT, Trask salta desde un balcón, pero Rogue lo para y lo arroja al vacío ante la pasividad de sus compañeros. Segundos después, Trask reaparece como un humano modificado con tecnología centinela y comienza a atacar a cada uno de los X-Men. A la carga emotiva de Bright Eyes se suma una buena secuencia de acción, donde los mutantes van cayendo uno por uno ante el poder del enemigo. A punto de ejecutar a un Cíclope caído, una granada eléctrica derriba al centinela Trask y aparece Cable / Nathan Summers, quien le dice a su padre que existe un peligro aún mayor. En el epílogo, Mr. Sinister dialoga con su jefe, quien asegura que el plan para eliminar a los X-Men avanza como lo había previsto. Acto seguido, revela que ha descubierto que Charles Xavier está vivo en algún lugar del espacio y, además, muestra su arma secreta: mantiene secuestrado a Magneto, sobreviviente de la masacre de Genosha, a fin de usarlo para avivar la guerra entre humanos y mutantes. Si bien no se lo presenta formalmente, el villano es Bastion, la versión final del humanoide mejorado con tecnología centinela del futuro, literalmente indestructible. Con todas las cartas sobre la mesa, Bright Eyes estableció el escenario que albergará la pelea decisiva de la temporada. Ahora sí, las subtramas se han alineado en función del eventual estallido entre humanos y mutantes y, a su vez, de la confrontación entre los X-Men y Bastion. Aunque por momentos parecía que el capítulo acumulaba arcos personales, dando vueltas sobre los mismos conflictos de siempre, finalmente lograron que cada uno contribuyera a cimentar la atmósfera de traición, desconfianza, tragedia y desconcierto de cara a la definición del relato. Quizás faltó algo de acción, pero seguramente en los tres últimos capítulos de la primera temporada de X-Men ’97 los mutantes defenderán a su raza, a la humanidad y a todo el futuro a las piñas. Sin más misterios, después del duelo y las revelaciones se viene un estallido violento y trágico.
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