Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Clarisa Navas
Guión: Clarisa Navas
Intérpretes: Sofía Cabrera, Ana Carolina García, Mauricio Vila, Luis Molina, Marianela Iglesia
Fotografía: Armin Marchesini Weihmuller
Montaje: Florencia Gómez García
Música: Claudio Juárez
Duración: 120 minutos
Año: 2020
7 puntos
IMÁGENES JUSTAS Y NECESARIAS
Por Guillermo Colantonio
¿Cómo pensar la sexualidad y el deseo en un complejo habitacional en un barrio popular de Corrientes? “Las mil y una” (tal el nombre de los monoblocks) es un espacio laberíntico por el que transitan jóvenes por sus pasillos, por sus recovecos. Entre ellos Iris, una chica amante del básquet, que vive con sus dos hermanos y su madre. Hay un padre, pero solo se escucha. No se lo ve. El interior de la casa bien podría ser extraído de algún texto de Manuel Puig. Los tres hermanos son unidos, se protegen frecuentemente en abrazos de contención, una barrera que arman para cuidarse y para compartir sus aventuras y sus búsquedas sexuales. Alejandro y Darío, de personalidades diferentes, transitan sus experiencias homoeróticas en el barrio. Iris está en eso, en la etapa de descubrirlas, sobre todo cuando aparece Renata, una chica que se mueve como pez en el agua y con la que iniciará un vínculo.
Casi con un registro netamente documental y con varios planos secuencia, Clarisa Navas da forma a una estructura coral donde lo importante no es un conflicto central sino las historias que atraviesan a los personajes, los rituales, los encuentros y el sabor del sexo clandestino que, cuando no es festivo, se ve envuelto en la violencia inevitable (ya sea por parte de la policía como de los vecinos). La cámara sigue a Iris y Renata en sus caminatas, escucha sus conversaciones y se detiene fundamentalmente en los gestos. Hay que decir que la actuación de Sofía Cabrera (jugadora en la vida real) es extraordinaria, un verdadero hallazgo. La manera en que sus manos hablan, la forma en que su rostro dice, le otorga a cada intervención un rasgo diferencial, una fotogenia absoluta.
Mientras esto sucede, la calle alberga ruidos, colores, la inquietud de la noche, la incertidumbre de las miradas y la desprotección. Frente a ello la mejor alternativa para una cineasta comprometida es ofrecer refugio con imágenes justas y necesarias para abrir nuevas puertas en la representación de la pobreza y de la sexualidad.
NdR: Esta crítica fue publicada durante el Festival de Mar del Plata.

