Por Mex Faliero
En la semana sorprendieron las declaraciones del presidente del Festival de Cine de Mar del Plata, Fernando Juan Lima, cuando se mostró confiado de que en noviembre se pueda realizar la 35ª edición del encuentro cinematográfico. El funcionario manifestó que se tendrá en cuenta un diseño que fusione lo presencial y lo online, siguiendo las recomendación de autoridades sanitarias sobre distanciamiento social para prevenir el contagio de Covid-19. La sorpresa va por dos caminos: en uno de ellos nos encontramos con una posición que parece encontrarse con la política del Gobierno nacional respecto del manejo de la cuarentena. Con el país atravesando hoy su peor etapa de contagios y sin una certeza acerca de cuándo comenzará a menguar esta situación, uno entiende que noviembre (el Festival está programado del 21 al 29 de ese mes) está un poco a la vuelta de la esquina como para pensar en meter gente adentro de una sala. De hecho las recientes declaraciones del ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, sobre la imposibilidad de llevar adelante una próxima temporada de verano, hacen pensar que las recomendaciones de distanciamiento social se estirarán mucho más allá de lo imaginable. De todos modos Lima aclara que el Festival tendrá su parte presencial si las autoridades lo aconsejan, así que es de esperar que el 35° Mar del Plata termine siendo puramente virtual. Sabemos que desde la organización se ha convocado a jurados para que decidan en diversas secciones, así que la intención de realizarlo, de la manera que se pueda, está. Ahora bien, lo otro que sorprendió -al menos a este redactor- es que las declaraciones de Lima se hayan hecho a través del diario La Capital de Mar del Plata. Este es un detalle muy de la política vernácula, así que sepa disculpar estimado lector de otras partes del país si queda un poco afuera del asunto. Explico: durante las últimas ediciones del Festival de Mar del Plata, básicamente durante los cuatro años de gestión macrista en el INCAA, el órgano difusor de todas las novedades del Festival en la ciudad era la web El Marplatense, del mismo grupo empresario que administra Radio Mitre Mar del Plata y el Espacio Clarín. Ese grupo empresario tenía una afinidad con el gobierno del ex intendente Carlos Arroyo, especialmente a partir de la disputa del jefe comunal con el empresario Florencio Aldrey Iglesias, dueño de La Capital (y de buena pare de la ciudad). Como recordarán los habitués al Festival, en las dos últimas ediciones ya no se contó con las salas del Paseo Aldrey (de Don Florencio) y la Sala de Prensa pasó de estar en el Hotel Provincial (de Don Florencio) al Hotel Dorá, lo que fue entendido entre bambalinas (porque en Mar del Plata de estas cosas no se habla en primer plano) como un corrimiento del centro de la escena de Don Florencio. Sin dudas que el hecho de que las primeras novedades sobre el Festival de Mar del Plata (novedades que cualquier medio querría tener en este contexto de coronavirus) se hayan conocido a través de La Capital, habla de que Don Florencio regresó al frente de la fila (o que al menos está haciendo el esfuerzo por volver). Si para la próxima edición (sea este año o el año que viene) contamos otra vez con las salas del Paseo Aldrey, podremos cantar ¡bingo! y Don Florencio volverá a estar feliz, mientras recuerda Rosebud en su habitación.
