Buena
RECORDAR PARA QUÉ
Por Juan Cruz Bergondi
Es sabido que la memoria tiene su propio lenguaje. No fueron pocos los artistas que a lo largo de la Historia se han sentido atraídos por lo caprichoso de algunos recuerdos y lo doloroso de otros olvidos. La memoria, también, puede ser de uno, de varios o de todos, y existen tantas como las posibilidades del universo. En La memoria fría, una obra que se presenta los sábados en el teatro Abasto Social Club, cuatro personajes unen sus fuerzas para darle algo de unidad a una desenfocada imagen del pasado.
Martín de Goycoechea, autor y director, tiene una amplia trayectoria. Egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático, actuó bajo la dirección de Veronese, Whebi, Cáceres y Cappa, entre otros. Como director, varios de sus montajes participaron de intercambios internacionales. Y no se trata —como es de imaginar— de un dramaturgo principiante, lo que se deja ver en La memoria fría, donde los límites del texto están tensados de una manera tal que en cierto punto la trama le cede lugar al ritmo y la musicalidad. Basta con prestar atención a cómo las repeticiones van variando conforme avanza la obra: tocan una y otra vez la misma tecla, y suena de manera distinta.
Dos parejas intentan reconstruir un accidente sin accidentados, una puesta en escena de lo que debió haber sido. Están seguros de que al menos alguien debía haber muerto, y sin embargo nadie sabe si hubo o no algo para contar. En su búsqueda de la verdad —aquella que para ellos sólo es posible armar si se juntan los cuatro—, vuelven a los mismos lugares y ensayan, como si se tratara de actores, como si la vida fuese un teatro, lo que hicieron en el pasado o lo que imaginan pueden haber hecho. De tanto raspar, sale a la luz lo que ocultaban: las obsesiones y el deseo, el miedo a la soledad.
Con la ayuda de una escenografía ambiciosa y una banda sonora tan elocuente como divertida, Martín de Goycoechea dirige a los actores por un camino que apuesta mucho más al físico y lo que un cuerpo tiene para dar que a los ribetes psicológicos que bien podría haber sido el rumbo de otro director ante un material de estas características. Por lo cual, la elección se agradece, ya que resulta interesante —más allá de que algunas cosas estén mejor resueltas que otras— el hecho de que hayan optado por correr el riesgo. Por su parte, se destacan las actrices del elenco en la composición de un costado femenino que toma las riendas del asunto. La memoria fría, entre la referencia a la cultura pop —algún que otro hit que llama al playback y la característica iconografía de carretera norteamericana—, es una de las obras a las que hay que apoyar en estos tiempos donde la crisis pega tan fuerte al mundo del teatro alternativo.
Dramaturgia: Martín de Goycoechea Actúan: Ideth Enright, Guillermo Flores, Luz Quinn, Manuel Reyes Montes Escenografía: Ariel Vaccaro Diseño de luces: Ricardo Sica Asistencia de dirección: Celeste Veleda Prensa: Carolina Alfonso Dirección: Martín de Goycoechea Duración: 50 minutos Sala: Abasto Social Club (Yatay 666, CABA) – Sábados a las 20:30.
