Título original: Matchbox the Movie // Origen: EE.UU. // Dirección: Sam Hargrave // Guión: David Coggeshall, Matt Westbrook // Intérpretes: John Cena, Jessica Biel, Arturo Castro, Sam Richardson, Danai Gurira, Golshifteh Farahani, Teyonah Parris, Corey Stoll, Bill Camp // Fotografía: Pedro Luque // Edición: Dirk Westervelt // Música: Alex Belcher // Duración: 126 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Apple TV
5 puntos
UN TRÁMITE
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Si alguno se sentó a ver Matchbox: la película esperando que el argumento girara alrededor de los juguetes coleccionables de Mattel o que el mundo que desplegara tuviera, aunque sea, una relación mínima con lo lúdico, fue engañado cruelmente. Esta producción de Apple TV apenas si usa a esos queribles coches a escala como una excusa -o más bien, como una marca que atraiga incautos- para presentar una comedia de acción que nunca sale de lo previsible y que incluso suena repetida en su construcción narrativa.
Porque el film de Sam Hargrave (el mismo de las dos entregas de Misión de rescate) vuelve sobre un concepto que a esta altura ya es un estereotipo: el de personas que descubren que un conocido tiene una vida oculta o paralela como espía/agente secreto/asesino a sueldo. En este caso, tenemos a Sean (John Cena), quien regresa al pequeño pueblo donde nació luego de enterarse del fallecimiento de un hombre que era una especie de figura paterna y se reencuentra con su grupo de amigos de la infancia: Aimee (Jessica Biel), Ted (Arturo Castro), Crosby (Sam Richardson) y Charmaine (Teyonah Parris). Pasó un tiempo largo, aunque la química grupal sigue intacta, pero pronto surgirá un pequeño gran obstáculo: Sean es un agente de alto nivel de la CIA al que acaban de inculpar por el robo de una poderosa bomba, por lo que todos, forzosamente, terminarán metidos en el medio de una conspiración internacional, con sus vidas en riesgo y la irremediable misión de salvar el mundo.
El gran problema de Matchbox: la película no es tanto que su título sea engañoso o que su premisa ya haya sido abordada múltiples veces. Es, en cambio, que no se zambulle a la mezcla de comicidad y acción con la suficiente convicción: Hargrave se muestra incapaz de apropiarse del material que tiene entre manos y cuenta todo de forma casi administrativa. El film avanza entonces de a pasos casi normativos: una persecución, luego una escena con algo de dramatismo, después unos chistes, una referencia a la intriga de espionaje, y vuelta a empezar, como si se estuviera en una fábrica de chorizos. A la vez, cada actor cumple con un rol casi inamovible: Cena es el indestructible héroe de acción -ni rastros de su veta cómica, que suele ser muy efectiva e interesante-; Biel es el interés romántico; Castro es el gay sensible y descanso cómico; Richardson y Parris son la pareja que se quiere a pesar de todo. Lo mismo cuenta para la traidora interpretada por Danai Gurira y el antipático jefe encarnado por Corey Stoll. Nada ni nadie salen de lo que se intuye a primera vista, todo va por los carriles obvios.
Todo es, por decantación, obvio en Matchbox: la película, a tal punto que se va intuyendo cierta resignación por parte de la puesta en escena a que no hay manera de sorprender. Eso lleva a que incluso, salvo algunas excepciones puntuales, la tensión y el dinamismo estén ausentes: por ejemplo, una persecución en una autopista, con autos, camiones, motos y hasta un helicóptero, que amaga con ser espectacular y que finalmente carece de la energía suficiente para impactarnos. Matchbox: la película, lamentablemente, es otra de esas producciones caras del streaming destinadas a cosechar millones de visualizaciones en unos pocos días, para luego ser rápidamente olvidadas.
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