Por Patricio Beltrami
NdR: este artículo contiene spoilers.
Si la Parte 1 había sido un muy buen capítulo, Rise of Apocalypse: Part 2 está a la altura de lo mejor de X-Men ‘97. No sólo se hallaron nuevas aristas para complejizar el debate sobre el futuro, sino que además encuentra la manera más impactante y desgarradora de coronar un gran arco narrativo. Dirigido por Chase Conley y coescrito por Beau DeMayo y Anthony Sellitti, Rise of Apocalypse: Part 2 empieza con Charles Xavier, Rogue, Bestia, Nightcrawler, Bishop, Magneto y En Sabah Nur como únicos sobrevivientes del ataque de Rama-Tut. Ante la ira del primer mutante, Xavier logra contenerlo para explicarle, con reservas, el motivo de su misión en el pasado. Desde la calidez y amabilidad, el Profesor convence a Nur para que los guíe hacia la fuente de energía. Como gesto de buena voluntad, Magneto rompe los brazaletes de Bishop pero no alcanza para que su protegido vuelva a confiar en él. En el tranquilo viaje, Rama-Tut invade el sueño de Xavier, a quien pasea por el interior de un templo, por el desierto y por sitios de formas extrañas. Allí, Rise of Apocalypse: Part 2 explora el pasaje onírico a través de animaciones extrañas y coloridas que se suceden a ritmo vertiginoso como una pesadilla. Sin embargo, lo peor ocurriría en el templo perdido, donde los X-Men se dividen en dos grupos. Mientras Rogue, Bestia, Nightcrawler y Magneto descubren que se encuentran en la nave de Apocalipsis, Xavier, Bishop y Nur arriban a la sala principal, donde yacen restos de un celestial como fuente de poder. Esos elementos indican que las obsesiones de los X-Men, En Sabah Nur y Rama-Tut los han conducido al inevitable conflicto. Rápidamente, los X-Men son derrotados por el enemigo, quien completa su transformación en Apocalipsis. Ante una inevitable derrota, Magneto envía a los X-Men al presente, aunque Xavier permanece allí para pelear junto a su amigo. Así inicia el mejor pasaje de Rise of Apocalypse: Part 2, donde los mentores buscan redimir su fracaso sacrificando sus vidas en una lucha desigual. En ese orden, el villano dirige la nave hacia el templo de Rama-Tut para eliminarlo junto a los humanos del lugar. Frente a ello, Rama-Tut abandona su fachada y, convertido en Kang El Conquistador, huye de la línea temporal. Malherido, Magneto neutraliza a Apocalipsis y lo arroja lejos de la nave, aunque ya ha iniciado la destrucción de la ciudad. Tras despedirse de Charles y alejarlo de la zona, Eric crea un campo de energía para detener el apocalipsis, usando la nave para que colapse el agujero negro. Particularmente, la animación de este pasaje expresa la carga de tensión que implica semejante tarea. Además de encarar el relato desde la acción y el movimiento, tanto el diseño de la secuencia como la música incidental y el sonido ambiente contribuyen a que la escena alcance los ribetes épicos y emocionantes que pretende. Ante ello, el epílogo responde con silencio y pena para retratar la más dolorosa derrota de los viejos amigos. Arrastrándose en el desierto para ayudar a un moribundo Magneto, Xavier observa cómo Apocalipsis irrumpe en el horizonte. Sin piedad evapora el cuerpo de Eric y le perdona la vida a Xavier por considerarlo inofensivo. Abrazado al casco de su amigo, el Profesor yace durante horas en el desierto hasta que Bishop lo devuelve al presente. Por primera vez en la temporada, X-Men ‘97 tiene una escena post créditos: Wolverine se reúne con el Capitán América en busca de información sobre el Arma X. Rise of Apocalypse: Part 2 clausura uno de los mejores arcos que ha tenido este revival de X-Men de la mejor manera posible: desbordado de acción, tensión y emoción. En ese sentido, se valora la evolución de héroes y villanos, quienes se complejizan a partir de la exploración de nuevas facetas y de poner en crisis sus principios más elementales. Otra vez, la serie se destaca cuando lo superheroico se explota desde la humanidad de los personajes, donde el sacrificio es genuino y lo trágico cala hondo en sus cuerpos y mentes.
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