Título original: The Shadow’s Edge // Origen: China / Hong Kong // Dirección: Larry Yang // Guión: Larry Yang // Intérpretes: Jackie Chan, Zhang Zifeng, Tony Leung Ka-fai, Ci Sha, Wen Junhui // Fotografía: Qian Tiantian // Edición: Zhang Yibo // Música: Nicolás Errèra // Duración: 142 minutos // Año: 2025
7 puntos
CACERÍA GENERACIONAL
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Desde hace un rato largo que Jackie Chan viene asumiendo su inevitable vejez, al mismo tiempo que sigue tratando de demostrar -con bastante éxito- que todavía puede tener vigencia como estrella de acción. Operación Sombra es una nueva muestra de ello y bastante explícita, que, tras su apariencia inicial de tecno-thriller, se va construyendo como un relato de enfrentamiento y al mismo tiempo confluencia entre generaciones. Y en el que, además, la figura de Tony Leung Ka-fai funciona como un espejo deforme de Chan, potenciando así la reflexividad sobre diversas formas del profesionalismo.
El esqueleto elemental de Operación Sombra es una simple historia de policías y ladrones, pero casi enseguida el asunto se va complejizando. En la ciudad de Macao, hay una banda de ladrones que utilizan las herramientas digitales para ejecutar golpes jerárquicos y que eluden con llamativa facilidad y astucia a las autoridades. Ese grupo es liderado y al mismo tiempo tutoreado por un hombre conocido como “La Sombra” (Leung Ka-fai), un hombre que ha escapado durante décadas y que ahora prepara su mayor golpe. Es por eso que los policías dan un golpe de timón y sacan del retiro a Wong Tak-chong (Chan), un experto en vigilancia que deberá volver a la calle no solo para saldar cuentas del pasado, sino también para demostrar (y demostrarse) que algunos métodos de la vieja escuela todavía funcionan, y que hay cosas que se hacen cuerpo a cuerpo.
Decíamos que la trama se complejizaba, pero quizás sea más una cuestión de ritmo y montaje que otra cosa, porque hay pasajes donde Operación Sombra va a mil por hora y acumula giros por doquier, y otros donde se detiene casi por completo, pero no tanto para adentrarse en lo contemplativo como para profundizar en las relaciones humanas. Porque el film de Yang es uno de padres e hijos, o más bien de figuras paternas, de mentores y aprendices, donde las conexiones y diferencias generacionales son claves para pensar las decisiones de los protagonistas. Por un lado, con el lazo que el personaje de Chan establece con una joven agente (Zhang Zifeng) que es hija de un compañero fallecido y que es subestimada por sus colegas. Por otro, con la relación ambigua, marcada por lealtades y traiciones, entre “La Sombra” y sus jóvenes discípulos. Es lo afectivo el verdadero combustible de la acción, que cuando estalla es impactante, gracias a algunas secuencias notables, que no solo muestran la vigencia de Chan, sino también la inesperada brutalidad que exhibe Leung Ka-fai, que está realmente temible.
Si bien Operación Sombra da algunas vueltas de tuerca de más y quizás se extiende en demasía, también es una nueva muestra de la capacidad de buena parte del cine asiático para combinar géneros y tonalidades. El film de Larry Yang es uno de policías y ladrones, pero también un drama moral y familiar, que se permite reflexionar sobre cómo mutan las formas del profesionalismo de la mano de lo tecnológico, y en el que lo digital se revela como un arma letal, para bien y para mal. El gran mérito de la película es que se las arregla en la mayor parte de su metraje para decir cosas sin recurrir a sentencias solemnes, sino desde la corporalidad y el movimiento. Y que, sin dejar de apoyarse en lo dramático y hasta lo trágico, también se llevar por la diversión pura, mostrándonos una cacería donde los espacios urbanos son casi un personaje más. Operación Sombra no cuenta nada realmente nuevo, pero su potencia narrativa y visual no deja de ser, en los hechos, original y estimulante.
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