–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Al menos por ahora, casi completando su primer tercio, esta segunda temporada de The Pitt parece apostar más por las pequeñas historias, por microrrelatos centrados en los pacientes y, en menor medida, a los médicos, que por un gran conflicto que envuelva a todos los personajes. 10:00 A.M., dirigido por John Cameron y escrito por Cynthia Adarkwa, se permitió incluso un balance muy aceitado entre el drama y el humor, con varias situaciones insólitas. Una fue la de un joven que sufrió un accidente haciendo parkour, que derivó en un error importante de Ogilvie (Lucas Iverson) y una reprimenda fuerte de sus superiores, lo que, al menos por un rato, lo bajó un poco del pedestal competitivo en el que estaba. Otra fue la de un hombre al que le evitan con lo justo un paro cardíaco, gracias a la intuición y la inteligencia en el diagnóstico de Whitaker (Gerran Howell), quien, hasta ahora, a pesar de su timidez, muestra un gran profesionalismo. El caso más conmovedor, aunque sin remarcaciones, fue el de una joven con bulimia, en un caso que King (Taylor Dearden) y Santos (Isa Briones) trabajaron con paciencia, primero recabando indicios y luego dejando que sea la propia paciente la que confiese sus desórdenes alimenticios. A propósito de Santos, su malestar con Al-Hashimi (Sepideh Moafi) va escalando y hay una pequeña gran escena donde ella busca compartir sus molestias con sus compañeros y su otro superior, Robinavitch (Noah Wyle), quien brinda una clase gratuita de cómo hacerse olímpicamente el boludo. Otra situación que va en progreso y que no todavía no tiene un panorama claro es la relacionada con el estudiante universitario al que le dispararon con su pistola eléctrica: todavía no hay un diagnóstico determinante y las declaraciones de su hermana, que lo pinta como el pibe más tranquilo del mundo, dejan por ahora todo en el aire. Donde sí la serie se acerca de forma más palpable al retrato social es con todo lo relacionado a una familia sin seguro de salud y que se encuentra en serios problemas para pagar el tratamiento del padre, que acaba de sufrir un accidente bastante serio. El mérito de The Pitt aquí es que, en vez de regodearse en las conflictividades que eso genera, se permite mostrar también cómo los profesionales de la salud buscan alternativas para solucionar, aunque sea paliativamente, ese problema. Pero claro, no hay que olvidarse del humor, y ahí tenemos a McKay (Fiona Dourif) que, mientras entabla con un coqueteo creciente con un joven paciente, le soluciona un problema de próstata a un señor bastante mayor (Michael Nouri) con un procedimiento bastante particular. Esa escena maneja un humor escatológico que funciona sencillamente a la perfección, gracias no solo a la puesta en escena, sino también a las interpretaciones de Dourif y Nouri, que manejan siempre el tono apropiado. El cierre de 10:00 A.M. es con una alerta por el posible arribo de un virus, pero lo que importó realmente es ese despliegue armónico de una amplia galería de tramas y subtramas entrecruzadas.
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