Título original: Ídem // Origen: Argentina // Dirección: Julián Giulianelli // Guión: Julián Giulianelli, Marcelo Burd // Fotografía: Jerónimo Torres // Montaje: Santiago Esteves, Emiliano Serra, Julián Giulianelli // Sonido: David Velasquez, Juan Manuel Castrillo // Duración: 82 minutos // Año: 2024
5 puntos
ARQUEOLOGÍA DEL DESACUERDO
Por Guillermo Colantonio
Uno de los acontecimientos más increíbles en la historia científica argentina fue el hallazgo, en el año 1999, de las llamadas momias de Llullaillaco, en el oeste de la Provincia de Salta, a una altitud de 6739 metros. Se trata de dos niñas y un niño cuyos cuerpos diminutos se encuentran exhibidos en el Museo Arqueología de Alta Montaña. Sacrificados hace más de quinientos años por los Incas en honor a los dioses y como parte de un ritual denominado Capac Cocha, El Niño, La Doncella y La Niña del Rayo mantienen milagrosamente su fisonomía. Semejante descubrimiento generó toda una disputa discursiva con intereses confrontados, lo que constituye solo una parte de la compleja historia. Era esperable que todo este material pudiera ser una riquísima fuente de exploración literaria o cinematográfica, aunque hay que decir que algunos intentos no estuvieron a la altura de las expectativas. En ese sentido, habría que sumar a Los niños, apenas un correcto ejercicio audiovisual de Julián Giulianelli que por estos días se exhibió en Buenos Aires.
Tomando como punto de partida la magnitud del hecho, lo que vemos principalmente es un tablero de versiones y de opiniones cuya principal virtud es expandir el horizonte de puntos de vista, ya sea para obtener la información desde un marco científico como para incluir, también, las emociones de quienes critican el proceder de las autoridades y la idea misma del Museo como lugar de apropiación indebida de las culturas originarias. No obstante, más allá del registro verbal, es prácticamente escaso algún movimiento cinematográfico que permita levantar vuelo. Apenas aparecen unos pocos separadores que intentan rendir tributo a un paisaje inconmensurable, pero no cobran fuerza ni relevancia en el conjunto del documental.
Si estamos ante un hallazgo arqueológico que indudablemente marcó un antes y un después, la película no logra ponerse al nivel de tamaña experiencia. Sus propósitos éticos y su voluntad por dar espacio a voces que suelen ser silenciadas o no escuchadas representan un gesto noble, sin embargo, solamente con buenas intenciones no se hace cine. Por lo pronto, queda la posibilidad de que quienes no están al tanto de lo ocurrido tomen esta propuesta como referencia inicial para internarse en un caso apasionante donde se cruzan poderes e intereses diversos.
Tal vez allí resida su mayor límite: frente a un acontecimiento que interpela de manera profunda la relación entre ciencia, política, memoria y territorio, Los niños se conforma con ordenar discursos sin arriesgar una forma que esté a la altura de lo que pone en juego. El documental registra, pero no transforma; escucha, pero no interroga lo suficiente desde el lenguaje cinematográfico. En un caso donde el pasado irrumpe con una potencia casi irreal, el cine parecía tener la oportunidad de producir una experiencia a la vez sensible y perturbadora. Esa oportunidad, aquí, queda apenas esbozada.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

