–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Si el capítulo previo de Landman se apartaba del conflicto principal para concentrarse en cuestiones secundarias, el más reciente retomó la senda primaria, aunque solo en parte. Handsome touch me, dirigido por Stephen Kay y escrito por Taylor Sheridan, hace referencia a una secuencia bastante incómoda para Cam (Demi Moore), que delata sus dificultades no solo para afrontar su soledad amorosa, sino también afectiva en todo el sentido de la palabra. Es ella la que enfrenta el conflicto más complejo, a partir de la propuesta que le plantean Tommy (Billy Bob Thornton), Rebecca (Kayla Wallace) y Nathan (Colm Feore), con la ayuda de Charlie (Guy Burnett): en vez de arriesgarse a realizar una exploración de gas en altamar con pocas chances de éxito, afrontar una demanda por parte de la aseguradora donde quizás no le vaya tan mal. Pero Charlie no termina de jugar en equipo y, frente a las preguntas de Cam, acepta que, con fe y esperanza, esa exploración puede llegar a ser victoriosa. Como bien le dice Cam a Tommy, ella quiere un éxito, es decir, probar (y probarse) que puede ser una digna heredera del negocio de su marido y no una simple viuda que huye a la primera de cambio. Seguramente esta decisión sea uno de los ejes dramáticos de la serie en el futuro, pero, mientras tanto, la actitud de Charlie genera un choque con Rebecca que la deja malherida en su autoestima. Indudablemente, detrás de su altanería y seguridad en las instancias de litigio y negociación, Rebecca no deja de ser una mujer con unas cuantas dosis de inseguridad, que el (por ahora breve) romance con Charlie ha dejado expuesta. Por fuera de los vaivenes personales y profesionales de Cam y Rebecca, Handsome touch me volvió a centrarse en la familia de Tommy -y no tanto en el propio Tommy, al que llamativamente casi no se lo ve fumar-, en particular en Angela (Ali Larter), Ainsley (Michelle Randolph) y T.L. (Sam Elliott). Las dos primeras emprenden una nueva aventura con su grupete de ancianos, esta vez rumbo a un casino, donde el éxito supera todas las expectativas, a partir de una pequeña secuencia cuasi deportiva muy bien llevada. El tercero arranca el episodio muy mal, deprimido con su falta de movilidad, que lo deja en una situación casi ridícula en la piscina de la casa, pero termina muy bien. Ese cierre óptimo es gracias a una particular ocurrencia de Tommy, quien contrata a una stripper (Francesca Xuereb) para ejerza de fisioterapeuta, aplicando un razonamiento muy masculino y muy práctico. Los resultados son estupendos y de eso da fe el plano final del capítulo, con Tommy contemplando a corta distancia a T.L., completamente feliz en brazos de su “fisioterapeuta”. Quizás sea de los pocos momentos contemplativos y pacíficos de Landman, que muy posiblemente apriete el acelerador en los dos últimos episodios de la temporada.
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