Título original: Idem // Origen: Argentina // Dirección: Maxi Gutiérrez // Guión: Maxi Gutiérrez, Gonzalo Salaya // Intérpretes: Kevsho, Ornella D’Elía, Sofía Morandi, Julián Cerati, Guido Penelli, Pablo Seijo, Romina Richi, Ronnie Arias, Campi, Lalo Mir, Marcelo Melingo, Pipo Cipolatti // Fotografía: Augusto Huergo // Montaje: Lucas Boran // Música: Gustavo Pomenarec // Duración: 79 minutos // Año: 2025 //
7 puntos
JABONES FLOTADORES
Por Patricio Beltrami
Si usted tuvo una carrera musical entre 1960 y 1999, tenga cuidado: probablemente en este momento alguien esté grabando una biopic sobre su obra. De Bruce Springsteen y Bob Dylan a Luis Miguel y Menudo, pasando por Whitney Houston, Robbie Williams, Fito Páez y Gilda, con suerte dispar durante los últimos años han abundado las películas y series que retratan las carreras, éxitos y caídas de los artistas, siempre explotando ciertos aspectos dramáticos de sus vidas personales. Aunque La dicha en movimiento podría haber profundizado sobre las complejidades políticas, sociales y artísticas en los meses finales de la última dictadura militar en Argentina, la película de Maxi Gutiérrez hace honor a la frescura, desparpajo y disrupción del disco debut de Los Twist. En ese sentido, resulta lógico que se imponga un tono festivo y disparatado al estilo de Jabones flotadores.
La dicha en movimiento centra su historia en parte de esas veintinueve horas y media de grabación del disco homónimo. Sin embargo, nunca se plantea como una biopic de Los Twist. De hecho, la producción inicia con un texto que explícitamente advierte eso para no generar falsas ilusiones en un potencial espectador melómano. Con el caótico proceso de grabación de fondo, la película principalmente cuenta una historia de amor. Indeciso sobre el rumbo de su vida y asfixiado por la presión de su padre, Mario se enamora de Ana (Ornella D’Elía) a la salida de un recital de Los Twist. Buscando acercarse a ella, se sumerge en un espiral de mentiras que se volverá cada vez más grande e incontrolable durante la interminable jornada de grabación.
En clave de comedia romántica con momentos musicales, La dicha en movimiento es profundamente honesta en su apuesta por un relato liviano y amable. Más allá de los pasajes dramáticos vinculados a la subtrama familiar de Mario, donde se observan ciertas tendencias violentas por parte de su padre, la historia se focaliza en el romance, en la rebeldía juvenil y en las libertades creativas que estaban floreciendo en el último tramo de la dictadura militar. Incluso, se ridiculiza a los militares y sus instituciones a partir de la crítica socarrona y algo trillada a ciertas prácticas de la colimba. En este contexto, el romance entre Mario y Ana está bien construido a partir del habitual camino: el flechazo inicial, choques, acercamientos, decepciones y el final feliz. Igualmente, no se puede hablar de una gran historia de amor porque las interpretaciones son sólo correctas y los personajes no resultan complejos en sus motivaciones y comportamientos. Sin embargo, el amor se construye con esos grandes gestos mínimos y pequeños sacrificios que logran conmover al espectador en el último tramo de la película.
Más allá de la notoria influencia de Casi famosos en el juego entre la banda y los dos agentes externos, La dicha en movimiento celebra la obra de Los Twist a partir de la experiencia creativa y las particularidades performáticas del sexteto. Si bien la interpretación de Pipo Cipolatti en algún momento roza la imitación más burda, lo cierto es que Julián Cerati logra otorgarle cierta complejidad al músico, transitando virtuosamente el camino entre el artista, el personaje y la persona. Aunque por momentos acumula guiños y referencias de época para la nostalgia de los jóvenes de ayer o posee participaciones y cameos forzados y poco logrados (Charly García es de lo más cuestionable de la producción), la banda sonora permite que lo musical irrumpa de manera lúdica para enriquecer la narrativa desde puestas en escenas que integran ciertas lógicas del videoclip a lo cinematográfico. Un reencuentro, un beso, un final feliz y Veinticinco estrellas de oro… Entre la simpleza, la honestidad y la diversión radica el mejor homenaje a Los Twist y su obra maestra: La dicha en movimiento.
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