Título original: Nobody 2 // Origen: EE.UU. // Dirección: Timo Tjahjanto // Guión: Derek Kolstad, Aaron Rabin // Intérpretes: Bob Odenkirk, Connie Nielsen, Christopher Lloyd, John Ortiz, RZA, Sharon Stone, Colin Hanks, Gage Munroe, Paisley Cadorath, Colin Salmon, Jacob Blair, Daniel Bernhardt, Lucius Hoyos, David MacInnis // Fotografía: Callan Green // Montaje: Elísabet Ronaldsdóttir // Música: Dominic Lewis // Duración: 89 minutos // Año: 2025 //
6 puntos
EL VIEJO HUTCH TODAVÍA TIENE BALAS EN SU RECAMARA
Por Emiliano Attadia
Las últimas dos décadas nos están dando “tiro lío, cosa golda”. Desde una reinvención hacia la acción del prestigioso actor Liam Neeson (que este año giró a la comedia con el reboot de ¿Y dónde está el policía?), incorporando elementos a la trama inverosímiles y redundantes para justificar escenas supepochocleras, festín de balas y muertes ingeniosas. Aprovechando este amplio público, que en otras décadas disfrutaban la saga de Harry Callahan (personaje de Clint Eastwood), las distintas entregas de Rambo o las películas de Charles Bronson, surge John Wick en el 2014 junto a sus tres secuelas, más un spin-off en el 2025, para tomarla como parámetro de calidad de la ya instalada nueva ola de acción.
De hecho, para exprimir la fórmula concebida por esta última franquicia (escenas muy largas con efectos prácticos, un héroe, como Keanu Reeves, desgastado por la edad y el mismo guionista detrás, Derek Kolstad) surge en el 2021 Nadie con Bob Odenkirk en el papel de Hutch Mansell, luego de consagrarse como Saul Goodman en la serie Breaking bad y su propia historia narrada en Better call Saul. Bajo la premisa de un ciudadano corriente matando a decenas de mafiosos rusos con su padre (el siempre querible Christopher Lloyd) y su hermano (el histórico rapero RZA), donde su mujer (interpretada por Connie Nielsen) y sus dos hijos desconocen este pasado, fue un elemento fresco para una película de acción. Tras esa consagración, en espectadores y en recuperación económica, era inevitable una segunda entrega; en esta nueva historia, dirigida por Timo Tjahjanto, especializado en este género en Indonesia, vemos en los primeros minutos a un Hutch que debe realizar distintos trabajos sucios para cubrir una deuda generada por el primer largometraje mientras convive con su familia tipo. En el desgaste profundo y evidente en su segundo rol (principalmente ser un marido presente) es cuando aparece la decisión del protagonista de realizar unas vacaciones familiares hacia Plumerville, una pequeña ciudad con códigos propios.
Al inicio del segundo acto, es cuando encontramos la gran falencia de Nadie 2: lo que se presentaba en el primer acto como las consecuencias de la película anterior, se construye con una historia totalmente nueva. El conflicto surge cuando Hutch se involucra sin intención en los negocios turbios que maneja esa ciudad, llevada a cabo por las fuerzas de seguridad. Sin embargo, esta línea narrativa un tanto absurda ayuda a que avance el film: por un lado, el protagonista volviendo a las armas para defender a su familia y, por el otro, acrecentando el malestar con su esposa por arruinar las vacaciones. Con una lectura rápida, podemos relacionarla con aquellas comedias familiares de los 80’s, como Vacaciones con Chevy Chase.
La historia concluye con un excelente tercer acto en un parque de diversiones, con varias muertes ingeniosas (como si Mi pobre angelito se transformara en una película totalmente gore) y una villana final, Sharon Stone, que toma mayor relevancia. Otra gran falla del largometraje es lo tardío que ingresa la antagonista y las escenas en la que aparece son claramente puestas para darle un cierto protagonismo. En resumen, las bien logradas escenas de acción, como la pelea samurái de RZA (un homenaje a Ghost Dog: el camino del samurái, donde el rapero fue el responsable de la composición musical) compensan la trama un tanto errática y la falta de novedad a esta segunda y ¿última entrega?, de nuestro Odenkirk querido.
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