Título original: War of the Worlds // Origen: EE.UU. / Alemania // Dirección: Rich Lee // Guión: Kenny Golde, Marc Hyman, basado en la novela de H.G. Wells // Intérpretes: Ice Cube, Eva Longoria, Iman Benson, Henry Hunter Hall, Devon Bostick, Andrea Savage, Clark Gregg, Nicole Pulliam, Michael O´Neill, Jim Meskimen // Fotografía: Christopher Probst // Edición: Charles Ancelle, Jake York // Música: Jon Natchez // Duración: 91 minutos // Año: 2025 // Plataforma: Prime Video
2 puntos
LA GUERRA CONTRA EL ESPECTADOR
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
El experimento de contar un relato policial utilizando solamente los puntos de vista planteados por dispositivos tecnológicos como computadoras y celulares, con las redes sociales, videos virales y páginas web como puentes narrativos, había funcionado relativamente bien en Buscando…. Quizás por eso uno de los productores de esa película, Timur Bakmambetov, decidió ir por más, abordando una historia emblemática como la de La guerra de los mundos, aquella gran novela H.G. Wells que ya había tenido un puñado de adaptaciones bastante relevantes, entre ellas la dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Cruise. Sin embargo, acá no solo los resultados están por debajo de lo esperado: son, casi literalmente, catastróficos.
Se podría enunciar tres razones básicas para que esta nueva versión de La guerra de los mundos, disponible en Prime Video, falle por completo. La primera es que el film dirigido por Rich Lee sobreestima los elogios que recibió en su momento Buscando…, un film que funcionaba en buena parte de su metraje a partir de un gran trabajo de montaje, pero que también se autolimitaba precisamente por descansar solo en las tecnologías del presente. Una cosa es contar un pequeño policial sobre un padre embarcado en una búsqueda amateur de su hija desaparecida, otra muy distinta es narrar un drama familiar encapsulado en un relato de ciencia ficción centrado en una invasión extraterrestre a escala global. Si en el primer film las computadoras y celulares servían para clarificar y darle mayor concisión a la investigación emprendida por el protagonista, acá solo potencian la confusión y cuesta mucho seguir la forma en la que opera William Radford (Ice Cube), un analista informático de la CIA que debe ayudar a la respuesta humana frente a los alienígenas y al mismo tiempo mantenerse al tanto con lo que les sucede a sus hijos en el medio de la catástrofe. Acá incluso el montaje acciona como un truco banal que quiere esconder la escasez de presupuesto y la incapacidad de diseñar una puesta en escena acorde a lo que se cuenta.
Ahí es donde entra en juego la segunda razón, que es la subestimación no solo de la adaptación previa del dúo Spielberg-Cruise, sino también de otros exponentes similares, como Día de la Independencia o hasta Cloverfield. La película de Lee no tiene claro cómo hacer confluir los aspectos dramáticos con los espectaculares, confiando en exceso en los fuegos de artificio de la edición o la gestualidad de los distintos personajes, principalmente el interpretado por Cube. Esa falta de claridad está dada por una especie de ignorancia no solo de las grandes tradiciones de la ciencia ficción, sino también de las lecturas recientes. Por eso todo se explica de manera caótica, a los ponchazos y gritos, con remarcaciones constantes y sin preocuparse realmente de construir interacciones entre los personajes que sean mínimamente coherentes.
Lo cual nos lleva a la tercera falla, que es la mayor de todas: el drama familiar de La guerra de los mundos es de cartón corrugado, con un padre aleccionador hasta el hartazgo, un hijo seudo rebelde que en verdad solo quiere aceptación de su progenitor, una hija que es una eterna víctima de las circunstancias y un yerno que es francamente insoportable. Encima, en la última media hora, la película quiere enlazar todo esto con una trama que deja a la invasión alienígena en un lugar secundario, para convertirse en un thriller paranoico sobre la vigilancia gubernamental y que quiere bajarnos línea sobre cómo todo se soluciona con el pueblo unido y hackeando, con publicidad de los envíos de Amazon por drone incluida. En esos minutos finales, La guerra de los mundos directamente da vergüenza ajena, aunque esa sensación es por suerte breve, ya que el film se termina rápido. Eso sí, para cuando llegan los créditos, el espectador siente que es el único derrotado por un film ruidoso, simplista y aburrido.
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