Título original: Idem // Origen: Florencia Nizzo // Dirección: // Guión: Mechi Bove // Intérpretes: uan Gil Navarro, Hugo Arana, Gloria Carrá, Rita Terranova, Laura Azcurra, Tomás Castiglione, Sofía Korrenfeld, Carla del Huerto, Mechi Bove, Emanuel Biaggini // Fotografía: Pedro Romero // Montaje: Florencia Nizzo // Sonido: Santiago Roldán // Duración: 80 minutos // Año: 2024 //
4 puntos
EL PRECIO DE LA COMPLACENCIA
Por Guillermo Colantonio
Uno de los problemas más notorios en gran parte del cine contemporáneo es la falta de sutileza. Esto se advierte tanto en aquellas propuestas que convierten la misantropía en su caballito de batalla, amparadas en una supuesta respetabilidad artística, como en esos intentos donde la pretendida calidez o sensibilidad termina por anular cualquier atisbo de valor estético. El resultado, en ambos casos, es similar: al salir de la sala queda poco cine y demasiado mensaje.
Historias de papel, película coral dirigida por Florencia Nizza y escrita por Mechi Bove, exhibe un exceso de buenas intenciones, pero parece guiada por un capricho emocional cuyo imperativo no dista de ciertos mensajes actuales, cercanos a la autoayuda, que proliferan en las redes. Cinco relatos que parten de situaciones cotidianas y fácilmente reconocibles en el espejo del costumbrismo televisivo se entrelazan para desplegar los derroteros existenciales de personajes atravesados por la soledad, la proximidad de la muerte y la dificultad de vincularse afectivamente. El marco es la ciudad, aunque poco sepamos de ese espacio, ya que la atención se concentra en los diálogos y en las reacciones de los personajes. De este modo, la palabra -en un sentido más que evidente- invade el terreno de la imagen en favor de sentencias que reproducen los peores defectos declamatorios. Se privilegia comunicar antes que mostrar, sin abandonar nunca la zona de confort propia de quienes intentan conmover desde esquemas complacientes.
Lo anterior se confirma con facilidad al comprobar que la galería de temas apuesta, sin reparos, al juego de las lágrimas. Hugo Arana encarna a un viudo que sobrelleva la soledad tras un disfraz de hosquedad que funciona como escudo; Juan Gil Navarro interpreta a un hombre absorbido por el trabajo, que descuida a su familia y termina recibiendo una noticia fatal; Laura Azcurra es una madre incapaz de superar la muerte de su hijo, quien canaliza el dolor exhibiendo su perfil en las redes. Son apenas algunas de las historias que se refugian en lugares comunes para explotar el melodrama, pero desde un enfoque perezoso y obediente con la premisa que se propone demostrar: hay que rescatar lo humano en medio del frenesí contemporáneo y valorar la vida mientras se la tiene.
El rasgo rescatable es que nada se sostiene en la mera acumulación, y eso se debe al montaje. El pasaje de una historia a otra, más allá de los vasos comunicantes buscados, se resuelve con fluidez, sin tropiezos, privilegiando una continuidad narrativa que atenúa la insistente presencia de golpes bajos. Sin embargo, el registro no se aparta demasiado de los teledramas, y esa proximidad resulta letal.
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