Título original: The Ritual // Origen: EE.UU. // Dirección: David Midell // Guión: David Midell // Intérpretes: Al Pacino, Dan Stevens, Ashley Greene, Abigail Cowen, Patrick Fabian, Patricia Heaton, Maria Camila Giraldo, Meadow Williams, Courtney Rae Allen, Enrico Natale, Liann Pattison, Ritchie Montgomery, Emily Brinks, Aaron LaPlante // Fotografía: Adam Biddle // Edición: Enrico Natale // Música: Jason Lazarus, Joseph Trapanese // Duración: 108 minutos // Año: 2025
5 puntos
DEMASIADO TARDE
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Hay algo particular con el subgénero de exorcismos: podría decirse que fue inaugurado y al mismo tiempo clausurado con apenas una película. Estamos hablando, obviamente, de El exorcista, aquella obra maestra de William Friedkin que luego tuvo varias secuelas de niveles dispares, pero que estuvieron lejísimo de repetir el suceso del original. Algo similar ocurrió con otros films, como El exorcismo de Emily Rose, Líbranos del mal (ambas de Scott Derrickson), El último exorcismo o El exorcista del Papa -por nombrar solo algunos títulos recientes-, que incluso con algunos logros, no consiguieron contar algo realmente disruptivo y original. Es como si la iconicidad del film de 1973 fuera un límite infranqueable, que hizo que todo lo que vino después se viera como una copia deficiente.
Sin embargo, la maquinaria de producción audiovisual continúa volviendo a esa instancia de enfrentamiento singular y definitivo entre el Bien y el Mal, quizás porque también es cierto que el exorcismo como concepto mantiene su capacidad de fascinar desde el temor y el horror. Por eso ahora tenemos a Exorcismo: el ritual, que aborda la historia real de Emma Schmidt, una joven que, luego de años de tormento, fue exorcizada en 1928 durante una semana en un convento de Iowa, en un caso que aparentemente es de los más documentados en la historia de la Iglesia. Y que incluyó todo lo que podríamos esperar: levitaciones, voces sobrenaturales, presencias demoníacas, actos sobrehumanos y un largo etcétera.
Hay que reconocerle al film de David Midell que, por más que apele a todas las convenciones del subgénero para asustar al espectador, le preocupa primariamente construirse como un drama sobre la fe y el impacto psicológico en los participantes del exorcismo. Al frente de la iniciativa están el Padre Theophilus Riesinger (un Al Pacino a reglamento) y el Padre Joseph Steiger (un esforzado Dan Stevens): el primero es un experimentado sacerdote, convencido de su misión, pero también algo desgastado; el segundo es alguien a quien le impusieron la labor y que, tras el fallecimiento de su hermano, trata de atravesar un proceso de crisis existencial. Son ellos el centro ético y moral de la historia, por más que también haya otros personajes relevantes, como las monjas que los asisten y la propia Emma (Abigail Cowen), que sufre todo lo que podríamos anticipar y hasta un poco más.
El problema es que Exorcismo: el ritual, por más que se remonte a un caso que seguramente haya servido de inspiración para toda una tradición mítica y artística posterior, llega bastante tarde y no dice, muestra o cuenta nada fuera de lo esperable. Su andamiaje narrativo y estético ya se vio decenas de veces, y por más que la puesta de Middel quiera acercarse a una tonalidad más cercana al realismo, con una cámara movediza y cercana a los cuerpos, le cuesta una enormidad involucrarnos realmente con los dilemas que afrontan los protagonistas. Del mismo modo, al momento de arribar a la resolución del choque de voluntades entre los participantes del exorcismo y la fuerza demoníaca a la que se enfrentan, todo es entre apresurado y antojadizo. Por eso Exorcismo: el ritual se queda a mitad de camino tanto en su objetivo de conmover como de asustar.
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