Título original: Jurassic World: rebirth // Origen: EE.UU. – Inglaterra – Malta – India – Taiwán // Dirección: Gareth Edwards // Guión: David Koepp // Intérpretes: Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Luna Blaise, Niamh Finlay, Rupert Friend, Manuel Garcia-Rulfo, David Iacono, Adam Loxley, Audrina Miranda, Bechir Sylvain, Philippine Velge // Fotografía: John Mathieson // Montaje: Jabez Olssen // Música: Alexandre Desplat // Duración: 134 minutos // Año: 2025 //
6 puntos
BIENVENIDOS (DE NUEVO) A JURASSIC PARK
Por Mex Faliero
Cuando Alan Grant (Sam Neill) y Ellie Sattler (Laura Dern) veían el primer dinosaurio vivo en Jurassic Park -el braquiosaurio-, no sólo se sorprendían ellos sino también nosotros, los espectadores. Spielberg sintetizaba en un par de planos el mismísimo meollo del asunto: no era sólo la posibilidad de ver un dinosaurio como hubiera lucido en la vida real, sino especialmente la capacidad que brindaba la tecnología para crear imágenes inusitadas, nunca antes vistas. Terminator 2 y Jurassic Park fueron las últimas dos grandes producciones que apostaron por la incredulidad del espectador, todo lo que se veía ahí dentro era visto por primera vez. Por eso, seguramente, su permanencia en la memoria de una generación. Unos años después Toy Story reflexionaría sobre estos mismos asuntos desde su propia esencia de ser la primera película hecha totalmente con animación digital. Volviendo a la sorpresa de Alan y Ellie, Spielberg manejaba la escena con maestría: primero nos encuadraba los rostros fascinados y jugaba con nuestra ansiedad, ya habían pasado 61 minutos de película y no habíamos visto un solo dinosaurio. Hasta que finalmente un hermoso plano abierto nos arrojaba la magnificencia del momento, uno con carácter fundacional. “Bienvenidos a Jurassic Park”, decía John Hammond (Richard Attenborough) y de alguna manera nos abría la puerta a nosotros: ahora sí, comenzaba la película.
Lo que esa escena logra, también, es clausurar el sentido de maravilla. Después de esa película original ya no hay más lugar para sorprenderse ni para meterse en debates existencialistas. A cada película que se fue acumulando a partir de ahí en la extensa saga le quedó sólo un camino posible, ser un buen entretenimiento, con su dosis de sobresaltos y espectacularidad, pero no mucho más. Después de la frustración que significó Jurassic World: dominio, un cero indiscutible, esta Jurassic World: renace hace las veces de Rocky Balboa, que vino a salvar las papas tras la fatídica quinta entrega. Y lo hace siendo totalmente honesta con su rol dentro de la franquicia y cumpliendo con aquello que uno le puede exigir a un producto industrial como este: que luzca profesional y que entretenga sin demasiadas vueltas.
A diferencia de la trilogía anterior, Jurassic World: renace no busca reinventar sobre lo viejo, más bien dinamitar lo hecho recientemente y volver a los orígenes (hay muchísimos guiños en planos que funcionan como espejo). Y si la presencia de Gareth Edwards detrás de cámaras nos presentaba algunas dudas, hay que reconocer que la película incorpora ese aura clásico que se extraña en mucho del cine mainstream del presente, ganado por la pirotecnia audiovisual antes que por la sabiduría narrativa. Más cerca de lo spilberguiano de lo que imaginábamos en un comienzo, la película contiene algunas secuencias impactantes donde se impone lo técnico, claro que sí, pero mucho más la mano del director y la inteligencia para construir el suspenso, a partir de un depuradísimo guión de David Koepp. Allí está la modélica secuencia de la balsa, donde con casi un paso de magia un T-Rex aparece y desaparece de nuestra vista para generar máxima tensión. Podemos pensar en lo básico de su estructura, un grupo de mercenarios que viajan a la isla donde van a parar los dinosaurios fallidos para sacar tres muestras de ADN, y verlo como pereza o exceso de simplificación, pero en verdad es una apuesta por no engordar la mitología de la franquicia, algo que está matando al cine de entretenimiento del presente. Jurassic World: renace es una película hecha para un público no tan pendiente de eso que llaman lore, por lo que habrá que ver si encuentra un público dispuesto a aceptarla tal como es.
En paralelo a todo esto, tenemos a Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Rupert Friend, Manuel Garcia-Rulfo, un grupo de intérpretes sólidos, un elenco que nunca busca ponerse por encima del material que tiene entre manos y que muy por el contrario, parece dispuesto a disfrutarlo. Jurassic Park: renace puede no ser una gran película, pero es un tipo de propuesta que antes a Hollywood le salían de memoria y que hoy cuenta ver cada vez más. Tal vez si pensamos en Top Gun: Maverick, F1 o esta Jurassic World: renace hay algo que está emprendiendo un regreso a un mainstream más noble en cuanto aquello que ofrece. Un cine menos impetuoso, pero más querible y que tiene la posibilidad de generar memoria emotiva hacia adelante. Esperemos que las Jurassic Park: renace sean el piso y no el techo del cine popular de los años por venir.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

